martes, 10 de julio de 2012

Vida Morant: Vacías



La gran vida de Vida Morant

La activista, directora, actriz y dramaturga estrenó una obra inspirada en el psicoanálisis

"Elegí llamarme Vida porque no hay nada más verdadero que la vida", dice esta actriz, directora, escritora, docente, licenciada en psicología y en comunicación social, y activista por los derechos de las personas transexuales. Este no es su pseudónimo, es el nombre que figura en su documento luego de que su caso sentara precedente poco antes de que se aprobase la ley de identidad de género.

Vida acaba de estrenar una nueva obra teatral: Vacía , que escribió, dirigió y protagoniza junto con Paula Díaz Martina y Checha Kadener: "Es una comedia dramática, pero lo vivimos como teatro psicológico, inspirada en el psicoanálisis, pero como misterio, y no como una fuente de certezas".

Estas actrices de physique du rol tan distinto representan las voces de tres personajes que se encuentran por casualidad, mientras escapan de algo. "La sensualidad, el sometimiento, los límites y el papel cercenante al que a veces está expuesta la mujer, todos ésos son los temas de Vacías . Mi personaje, Ana María, representa las voces persecutorias de la sociedad donde estamos expuestas a lo que debemos ser y a los límites que debemos obedecer", dice.

Hay un personaje trans, pero no lo interpreta Vida: "Creo que de modo muy respetuoso hay que educar al espectador, pero no desde el maquillaje y la máscara, sino a que venza su propia mirada y prejuicios", dice quien piensa al activismo desde el arte y a la actuación desde la función de una comunicadora social. A su vez, los domingos, a las 22, Vida conduce su programa en FM La Tribu y también da clases en Mocha Celis, el primer bachillerato trans de la Argentina, inaugurado el año pasado. Además, escribe una novela autobiográfica ("no de narcisista, sino porque pienso que le puede ayudar a muchos, para que se sientan reflejados, como si estuviesen frente al espejo"). La familia de Vida era muy humilde, pero aún así sus padres hicieron un gran esfuerzo para enviarla a un colegio privado en Villa Lugano: "Ni los chicos ni los papás de mis compañeros me miraban raro, y eso que ya me sentía Vida, y no quien decía mi documento. No me puedo quejar. Lo mismo me ocurrió con mis maestros. Nunca me juzgaron", dice hoy convertida en profesora de arte dramático. Ya por entonces escribía obras de teatro. Una de ellas, Amistades invisibles , contaba la historia de un espantapájaros que quería ser amigo de una princesa, pero el rey de ese país imaginario se oponía a ese vínculo ("desde muy chica soy activista").

Aunque Vida sí sufrió la marginación de adulta, cuando iba a buscar trabajo. "La mirada es cruel. Y lo que aparece en el corazón, baja a los labios, y se pronuncia. Era tremendo ir a una entrevista de trabajo. Paseé perros, limpié casas de familia, hice de todo, pero nunca estuve en situación de calle", dice esta artista, hoy dedicada enteramente a su profesión. "Siempre estuve desesperada por progresar. Y comprendí que el mejor modo de fortalecerme era a través de una buena educación. Eso me aportó un rumbo", y Vida, quien escribió Vacías , se siente completa..
PARA AGENDAR

Vacías: de Vida Morant. Sala: Teatro del Sur, Venezuela 2255. Sábados, a las 19.45 .


Fuente: La Nación

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