sábado, 7 de julio de 2012

Omar Calicchio y Karina K: Locos ReCuerdos


Un hermoso rato en el “mundo Midón”

“Midón se va transmitiendo de generación en generación”, asegura Omar Calicchio en la entrevista con Página/12 por el reestreno de Locos ReCuerdos. Y enseguida se entusiasma con una anécdota ocurrida en España: habían ido a dos festivales de teatro presentando obras de Hugo Midón, luego de una función estaban en una plaza y Calicchio le preguntó la hora a una chica “de unos 11 años, que estaba con su patineta”. La chica, casualmente, había estado en la última función. “‘Pues no habéis hecho ni Brocha gorda ni Cartelitos ni El cepillo amarillo’. ¡Nos decía cuadros que le hubiera gustado ver de Midón! Seguramente se lo hicieron conocer sus padres”, recuerda. Y coincide con Karina K en que el “mundo Midón” es algo universal porque “no se trata a los chicos como si no entendieran”. “A los chicos les gusta que los traten como a adultos, que los acompañen al teatro a ver algo con ellos.”

La obra está compuesta por algunos de los números de los tres Vivitos y coleando, y de esa manera construyen una historia nueva: un grupo de payasos se reúnen en una buhardilla en la que, a partir de los distintos objetos que encuentran allí, se disparan aventuras, canciones y gags. “Ahí hay cosas que se repiten del estilo Midón, que juega mucho a reciclar, jugar con los objetos”, explica Calicchio. “Por eso, estos payasos están en la buhardilla, donde hay un montón de objetos, y con ellos se juega y se fantasea. Tiene que ver con cosas de su infancia, cuando él veía a su madre reciclar cosas y cuando a él le costaba también tomar la sopa... Un montón de cosas que ha volcado de su vida y que siguen pasando, que no son ajenas a los chicos”, asegura.

Esta puesta está pensada como un homenaje a su autor, uno de los principales exponentes del teatro para chicos en la Argentina desde La vuelta manzana, estrenado en 1970, y que incluye Pajaritos en la cabeza, Narices, Huesito caracú y Derechos torcidos, entre tantas obras. Calicchio confiesa que la primera obra “para chicos” que vio en su vida fue a los 19 años, el estreno de Vivitos y coleando 1. “Me senté en la primera fila y pensé ‘¡Guau! ¿Esto es teatro para chicos?’.” Yo tenía otra referencia. Hugo hacía comedias musicales, no diferenciaba entre pibes y adultos. Locos ReCuerdos fue estrenado en 1995, y casi veinte años después mantiene una gran actualidad. Para ambos, en las obras de Midón hay una “argentinidad” con la que resulta fácil identificarse. Karina K lo asocia a hacer musicales para toda la familia: “Lo hace a través de un lenguaje expresivo, plagado de humor, virtuosismo corporal y una música memorable; de ese modo hace del teatro musical un medio para hablar de nuestra cultura e idiosincrasia, identificándonos con nosotros mismos”, analiza. Y Calicchio rescata la escritura de Midón en esa vigencia: “Tiene que ver con nuestra cotidianidad. Hugo utiliza mucho el café, por ejemplo. Nos pega mucho a nuestro ser argentino, hay algo profundo porque Hugo es muy argentino. Eso nos toca: hablar de nuestras cosas”. Y rescata el trabajo con Carlos Gianni: “También tiene que ver el estilo con el que escribe Gianni, con el folklore, el candombe, el tango. Cierta partitura que tiene que ver con lo rioplantense. Y eso está bueno también”.

Fuente: Página/12

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