domingo, 15 de julio de 2012

Locos ReCuerdos, Don Quijote de las Pampas, La Galera Encantada, Invasión, A la obra!, ¿Qué hago?, y otros


Ser chico es lo más grande que hay

Es cuestión de armar una agenda y no dejarse abrumar por la cartelera. Hay para todas las edades, para todos los perfiles y para todos los bolsillos. Como siempre, hay un puñado de apuestas seguras y un puñado de alternativas por las que vale la pena arriesgarse.

Hay momentos en el año en los que a los adultos les gustaría intercambiar roles: si muchas veces a los chicos les gustaría ser grandes, en estos días empieza uno de esos períodos en los que a los adultos les gustaría ser chicos otra vez. Es que todo un universo se les abre y queda a sus pies, pensado para ellos: desde la mañana y hasta la noche hay obras de teatro y títeres de autores consagrados o de quienes están haciendo sus primeros pasos y para todas las edades; los ídolos de la tele saltan las tablas para ser vistos en vivo; hay música que va desde el rocanrol hasta la clásica, circo tradicional y negro, y películas en varias dimensiones. Es la oferta que se renueva cada año en las vacaciones de invierno. Un universo en el que, por los próximos quince días, ser chico será lo más grande.

Es probable que la diversidad de la oferta genere incertidumbre. Pero hay algunas apuestas seguras, sostenidas por la trayectoria o por lo interesante de la propuesta. En el mundo teatral, en el primer rubro se puede anotar el homenaje a Hugo Midón, con una nueva puesta de Locos ReCuerdos, o la versión de Los Macocos del Quijote en Don Quijote de las Pampas; y vale la pena contar con la variada oferta de La Galera Encantada. Entre aquellos que generaron un vínculo especial con los pibes en los últimos años están Los Cazurros y su Invasión; La Pipetuá, que se pone A la obra!; o espectáculos más relajados, como el de Javier Urbina, el “hombre burbuja”; Javier Zaín y su ¿Qué hago?; la lectura de los cuentos de los hermanos Grimm que hacen Gustavo Monje y Giselle Pessacq o tener una primera experiencia teatral en un teatro especialmente adaptado para los más chiquitos con los espectáculos a upa, de Gabriela Hillar.

Si se prefiere la música, la oferta no es menos variada: para bailar y divertirse junto a los chicos, está el ritmo de la improvisación de la Bomba de Tiempo, Mariana Cincunegui junto con su banda Alas Mandalas, o los rocanroles de Papando Moscas y Gertrudis, que presenta su tercer CD. Si lo que se quiere es que lo musical interactúe con la actuación, se puede elegir la Fiesta de canciones que nos ofrece La Estrella Mochilera; las Olorosas aventuras de William Calderón, donde Babel Orkesta se junta con la Compañía Nacional de Fósforos, o cantar con Adriana. Ahora, si lo que se busca es viajar a través de la música, Magdalena Fleitas vuelve a invitar a recorrer el continente con sus ritmos, colores y sonoridades; o realizar junto a Sergio Feferovich La vuelta al mundo en un violín, que con 18 músicos en escena ofrece obras de Mozart, Schubert y Vivaldi, entre otros, con una puesta pensada especialmente para los chicos.

“Van a encontrar una propuesta pretensiosamente diferente –señala Feferovich sobre La vuelta al mundo...–. Los chicos son tratados como seres sensibles, dignos de espectáculos de calidad: en nuestro caso, un concierto muy divertido y con una gran vocación didáctica.” Cuenta además que “las vacaciones de invierno las pasábamos en casa, en Avellaneda, jugando al ajedrez con mi hermano y mi papá. Contado hoy, no es lo más divertido”, se ríe, y asegura que se acercó a la música clásica casi sin darse cuenta: “Empecé a través de mi profesor Pablo Kohan. Tenía cinco años, era muy chico, y no tenía idea de qué era, simplemente me gustaba tocarla”. Cuando le regalaron el primer piano hacía dúos con su papá, que le llevaba partituras de tangos. “Debe ser maravilloso: ahora que mis hijos estudian música, el día que puedan tocar lo que sea y yo cantar, será único”, se entusiasma.

Los títeres son un clásico en el mundo infantil, por su encanto y por la magia de darles vida a objetos inanimados, cosa que suele atraer a los grandes también. En este mundo mágico, una certeza es elegir las ofertas de los Titiriteros del Teatro San Martín: Una gaviota afortunada y Una lágrima de María. Otra garantía es apostar a Libertablas, que presentan Fábula, la asamblea de los animales, una obra ecológica. Y también se puede disfrutar del montaje de la compañía El Nudo, o de las atractivas puestas en escena del Grupo Kukla. Una opción es visitar el Museo del Títere, con una variada grilla de espectáculos y horarios, en el barrio de San Telmo.

Este es un momento en el que el salto de la pantalla chica a las tablas es una fija. Topa y Muni invitan a disfrutar de la casa de Disney, y Piñón Fijo apuesta a entretener a grandes y chicos. También se presentarán aquellos que nacieron dibujos y ahora se suben al escenario, como Bob Esponja y Hi-5. Además, están los personajes que primero disfrutaron los padres, y ahora pueden compartir con sus hijos: a Frutillita, el Ratón Pérez y Hello Kitty les sobran pergaminos, que intentarán revalidar estos días. Y si la preferencia es el cine, están las opciones del tradicional y el más entretenido 3D para ver Madagascar 3; La era del hielo 4, Valiente o la nueva versión de El sorprendente Hombre Araña.

Existe, también, un mundo que cada vez tiene menos presencia, pero no por eso pierde calidad: el circo. Como los trapecistas son uno de los integrantes de ese mundo, se puede optar por la propuesta de la Compañía de Circo Negro, creadora de Mamushka. Y también es posible elegir la propuesta de la Compañía La Arena, que esta vez brinda su espectáculo Cuento con vos, un poema acrobático.

Gerardo Hochman, director de La Arena, explica que este espectáculo nació de un proyecto de la editorial Nicanitas. “Estimulamos el placer por la lectura, paradójicamente sin leer nada”, resalta. “La idea es que no hay que sentar la cola para leer sino que el libro es un objeto lúdico. De los libros salen burbujas, o cintas de colores que escriben en el aire. Hay algunos que hay que leerlos con anteojos en espiral porque están torcidos, o con microscopios porque son muy chiquitos”, explica. Hochman asegura que tiene “imágenes imborrables” de sus vacaciones de invierno: “Cine con amigos y licuado de banana con leche y tostado mixto en La Vascongada de Corrientes”, admite. El director recuerda también cuando iba con sus papás a la “cita obligada” con el Circo de Moscú en el Luna Park, donde “un mago cambiaba la pista, que era de madera y después era floreada, y había una trapecista a la que le volaban palomas de distintos lugares del estadio a los brazos y las piernas”.

Este puede ser también un momento complicado para la familia, sobre todo si los bolsillos flaquean. Para sobrellevarlo mejor, la Casa del Bicentenario ofrece una variada gama de actividades, que van desde un “laboratorio de experimentación sonora” hasta visitas guiadas, talleres, teatro y música para toda la familia, con entrada libre y gratuita (www.casadelbicente nario.gob.ar). También, se puede escuchar a los integrantes de Momusi en sus presentaciones en el C.C. Haroldo Conti o la Biblioteca Nacional, también con entrada libre (www.momu si.org.ar/recitales). O si se prefiere, se puede visitar la 22º Feria del Libro Infantil y Juvenil en el Centro de Exposiciones de la Ciudad, que bajo el lema “¡Para leerte mejor!” ofrece (además de toda la gama de libros para chicos y adolescentes imaginable) una serie de talleres, espectáculos, actividades y firmas de libros por sus autores, con entrada gratuita para menores de 18 años.

Son sólo dos semanas de aulas vacías y salas llenas. Parecerá una eternidad. Pero si se aprovecha correctamente, y se vuelve a tener ese espíritu infantil que todos tuvieron alguna vez, seguramente se podrá disfrutar con los chicos y, de alguna manera, como chicos.

Fuente: Página/12


Vuelve Tecnópolis
Cambio de pantalla
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Haciendo teatro
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De todo un poco
Canciones en tono menor

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