miércoles, 25 de julio de 2012

Ciro Zorzoli: Las criadas


Las criadas: "un volcán de palabras"

Reunión cumbre: Marilú Marini, Paola Barrientos y Victoria Almeida

Tres personas acomodan en un viejo ropero diversos sacos, vestidos y tapados. "Este, el de la señora, va acá. El de Victoria va en este lado", dice una de ellas respondiendo a un orden minuciosamente estipulado, tal vez, por la señora de la casa. En esa rutina pasan largos minutos cumpliendo ese rito de poner cada detalle en su sitio. Por otro lateral llegan a la casa (en verdad, a la casa que la escenógrafa Oria Puppo montó en el Teatro Presidente Alvear) las actrices Victoria Almeida y Paola Barrientos. Victoria se sienta frente a un mueble de estilo, abre los cajones y acomoda objetos ajena al movimiento de las otras personas. Las dos podrían ser las señoras de esta casa cuyas paredes están cubiertas de empapelados que saben a la casa de una tía con plata. Sin embargo, en esta ficción que escribió Jean Genet inspirándose en un hecho policial, ellas dos hacen de dos criadas cama adentro. Marilú Marini, quien hace de la Señora, llegará más tarde. Aprovechando esa situación, Barrientos y Almeida comienzan a pasar una escena bajo la atenta mirada de Ciro Zorzoli, el exquisito director de Estado de ira, todo un fenómeno teatral.

Estos dos personajes son los pilares de esta (micro)sociedad descarnada, violenta, desigual y alocada. Son hermanas y, más allá de cualquier psicologismo, se confunden entre sí. Cuando la Señora no está en la casa juegan a ser ella en un complejo entramado de juego de roles y de vínculos. Así es que abren el placard y una de ellas asume su impostura, su artificialidad y hasta reproduce el trato que ellas mismas tanto desprecian (y envidian).

"El lazo que une a estos dos reflejos es él mismo una relación trucada; ¿las hermanas se aman, se odian? Se odian por amor, como todos los personajes de Genet. Cada una encuentra en la otra «su mal olor», y una de ellas declara que «a la mugre no le gusta la mugre». Pero, al mismo tiempo, por debajo, cada una se adhiere a la otra por medio de una especie de promiscuidad carnal." Esto lo escribió Jean-Paul Sartre en San Genet, comediante y mártir.

Algunos de estos elementos le sirven a Genet para desplegar un poética que marcó al siglo pasado. Un poética cruel, desbocada y no exenta de un extraño humor. Un tipo de humor que Paola Barrientos maneja con naturalidad. De hecho, al rato de pasearse por el escenario con una cartera en el brazo, abre su celular y lee en voz alta: "Escuchen todos: «La mujer de barrio que conquistó la tele». ¿Ven? ¡Ahora soy tapa de Papparazzi!". Paola larga la frase en un tono muy similar al que atiende a sus pacientes famosos en Graduados. Claro que, al comenzar la pasada, el poder de concentración de estas dos enormes actrices comienza a tomar cuerpo (y densidad). En verdad, es un lujo observar cómo un simple (?) monólogo adquiere en ellas matices insospechados.

A Ciro le gusta hablar de este largo proceso de ensayo como un viaje. Claro que en el km 0 de todo esto las cosas no fueron fáciles (tampoco tienen por qué serlo ahora, a días del estreno de mañana). "La pieza se me presentaba como una roca, no sabía por dónde entrarle para observarla desde adentro. Desde que iniciamos el trabajo con el traductor empezamos a visualizar una infinidad de vueltas. El lenguaje es casi impenetrable y, a la vez, tiene una lógica interna que, para mí, es novedosa. Más que novedosa, diría poco frecuente."

En sintonía con esa particularidad, el trabajo de marcación que realiza a los textos que dicen Vicky y Paula es atrapante. Con el tiempo de andar esta ruta, la roca de la que hablaba Ciro empezó a abrirse de a poco. A Paula le pasó algo similar. En aquel kilómetro 0 el texto le parecía como una piedra insondable. De hecho, cuenta que le quitó varias horas de sueño (ese horas de sueño que escasean entre su trabajo en televisión y el teatro).

Marilú Marini, la Señora de Las criadas, llegó a este encuentro cumbre de tres brillantes actrices con otra carga. Por empezar, como le sucede desde hace décadas, llegó de París, en donde vive. Y arribó después de haber dado vida en Francia al personaje de la Madame, en un montaje que contó con dirección de Jacques Vincey (ver nota aparte). Por lo cual, en esta sinuosa ruta de ir dando forma al espectáculo, su conocimiento del francés y del texto sirvió para detectar giros insospechados.

"En esta obra buena parte del conflicto está puesta en el lenguaje. Hubo que apropiarse de la lógica de pensamiento de ese lenguaje para sentirlo propio -apunta Zorzoli minutos antes del ensayo sentado en una de las butacas del Alvear-. Ese trabajo lo hacés con todos los autores, pero acá no sólo es el lenguaje, sino que es un modo de pensar. En una misma oración conviven palabras de órdenes muy diferentes."

-¿Por ejemplo?
-En un momento Solange le dice a Clara: "Baje esas patas y descubra ese frágil cuello". ¿Entendés? Conviven términos como "pata" y "frágil cuello", expresiones aparentemente antagónicas, en una misma oración. Las criadas es una especie de volcán de palabras. Allí descansa buena parte del conflicto.

Del torbellino que habla este exquisito director tiene que ver con la violencia, con la muerte y con la relación erótica que entablan estos personajes con la muerte. Y, en otro plano, la relación de dominio/subordinación entre las dos criadas y la señora. "Una vez que atravesás esa masa, todo te resulta cercano y el texto comienza a tener infinidad de resonancias -explica-. Pero, por ahora, es algo muy escurridizo".

-Cuando en un ensayo eso que buscás toma cuerpo, ¿qué sentís?
-En general, lo que me produce son nervios, como un hormigueo ligado al qué va a pasar. Es como cuando ves la inminencia de un choque o a una situación que está cargada de algo. Lo que sucede ya no es lo que sucede sino lo que puede llegar a desencadenar.

Hay otra situación que lo pone a mil: "Cuando emerge un sentido que no había visto a partir de una palabra, quizá, que fue dicha de otro modo. Y ese simple corrimiento habilita a pensar algo que no tenías en cuenta". Cierto. Debe ser por eso que les pide una vez, dos veces, varias veces, que repitan, de distintos modos, uno de los diálogos iniciales.

Un mundo, los mundos

Las versiones de esta obra son incontables. En 1969, el argentino Víctor García (de cuya muerte se cumplen 30 años el 28 de agosto) realizó un montaje de Las criadas que se transformó en leyenda. Despertó los mejores elogios hasta del mismo Genet. Esa puesta se estrenó en Barcelona y llegó a Buenos Aires varios años después. En Madrid, mucho más cerca en el tiempo: mayo de este año, el director argentino Pablo Messiez realizó otra puesta de este texto. En ese caso, el papel de la Señora lo hizo un hombre (situación contemplada por el mismo Genet). De hecho, en 2004, en París, Alfredo Arias había dirigido e interpretado el rol de la Madame. En aquel montaje, Marilú Marini hacía del personaje que ahora está en manos de Paola Barrientos.

"Por mi parte, no quería «romper» el material, «intervenirlo» -reconoce Ciro Zorzoli, uno de los directores más talentosos de la actualidad-. El material en sí está roto, está intervenido. Tampoco quería romperlo por romperlo. Cuando Genet escribió la obra quiso lograr conmoción en la platea. Claro que esa platea, de 1947 al momento actual, ha vivido infinidad de cosas."

-Al confrontarte con esas realidades, ¿qué pensás?
-Que quizá la aspiración deba ser montar algo en lo cual nos animemos a transgredirnos a nosotros mismos. Como ir más allá de nuestras zonas conocidas. Lo nuevo sería que el material se despliegue ahí, sobre ese escenario, y atraviese a las actrices con verdad sin necesidad de apelar a ningún recurso extra. El lenguaje de Las criadas es endemoniado y lo único que te puede decir a días del estreno es que estamos adentro. Tenemos muchas cosas dando vueltas. A veces hay armonía. En general, estamos intentando que todo esto circule. Sólo con eso tenemos para entretenernos un buen rato.

PARA AGENDAR

Las criadas:
de Jean Genet Teatro: Presidente Alvear (Corrientes 1659) Funciones: de miércoles a sábados, a las 21; y los domingos, a las 20. Entradas: de 25 a 80 pesos.

Fuente: La Nación

El autor maldito del siglo XX
De París a Buenos Aires, con el mismo personaje

No hay comentarios: