viernes, 29 de junio de 2012

ProyectoManual


Noches de hipnosis, brujas y vacilaciones

Marina Obersztern, Vivi Tellas y Nacho Ciatti, en el Rojas

En lo que se refiere a su diseño de programación teatral, el Centro Cultural Ricardo Rojas viene apostando a ciclos basados en ejes temáticos que reúnen a distintos montajes de directores/dramaturgos. En algunos casos, el criterio curatorial es lo suficientemente potente y, si dicho ciclo logra tener continuidad, la propuesta termina imponiéndose (pasó, por ejemplo, con Proyecto Museos).

Por elevación, estos ciclos permiten al espectador (o a cierta franja de ellos) conectarse con el plus que implica detectar las distintas maneras que tienen los artistas para desentrañar un misma premisa. Claro que, en verdad, ese juego interno no siempre toma cuerpo y, a veces, termina prevaleciendo lo individual por sobre lo colectivo. Analizando la segunda edición de ProyectoManual (cuyas obras se presentan los viernes y sábados y que, este año, convocó a Mariana Obersztern, Vivi Tellas y Nacho Ciatti) parece tratarse de un ciclo que todavía no maduró. La propuesta parte de la premisa de buscar teatro a partir de variables no dramáticas. En esa línea, los convocados deben poner en crisis a diversos manuales de instrucciones.

En La bruja y su hija , la obra de Vivi Tellas que cuenta con las actuaciones de Carmen Normandin y Bárbara Martire, es más evidente la matriz trabajada por ella en los ciclos Proyecto Archivo y Biodrama que su reflexión a partir del "Manual práctico de las manifestaciones espiritualistas". Es cierto, tanto Carmen como Bárbara son brujas pero, a lo largo de la experiencia, el peso inicial centrado en ese aspecto se desplaza al (maravilloso) vínculo de madre e hija que las une. Son en esos momentos en los que la experiencia adquiere su mayor intensidad por la frescura y los aspectos teatrales agazapados en esas historias. Cuando Tellas reunió, por ejemplo, a tres mujeres que realizan visitas guiadas, la propuesta circulaba por escenas verdaderamente perturbadoras. Aquí la materia prima (las vidas de Carmen y Bárbara contadas por ellas mismas) queda latiendo como si la directora no haya podido aprovechar la riqueza del material. Eso sí: la enorme desenvoltura que manejan las dos protagonistas es algo que se agradece.
De unos, de otros

En contraposición, Mariana Obersztern se zambulló en el "Manual de procedimiento de auditoría interna". Producto de esa reflexión da cuerpo a Si el destino se viene a mí , un trabajo en el cual los seis intérpretes intentan, con una obsesividad no exenta de humor, desentrañar los pasos de seis criaturas que indagan los motivos por los cuales están en escena (y, por elevación, los razón de ser de la misma obra). Puede ser que el espectáculo abuse de ciertas reflexiones metratrales. Es cierto, esas salidas son sumamente efectivas pero, a esta altura, la escena independiente (y el teatro en sí mismo) ya transitó mucho esa línea. De todos modos, hay con qué sostener al trabajo. Es mas, como sucede con la propuesta de Nacho Ciatti que completa el tríptico de ProyectoManual, tiene excelentes cómplices. Por ejemplo, Laura Paredes y Denise Groesman atraviesan momentos brillantes.

En estas dos obras -la de Obersztern y la de Nacho Ciatti llamada Hipnosis, enredaderas, desastres- ; puede ser que el trabajo dramatúrgico todavía no haya alcanzado el grado de síntesis que permita potenciar más las densidades latentes en las dos obras. Esta última apreciación es más evidente en la pieza de Ciatti aunque, hay que reconocer, presencié esa obra la noche del estreno y, a tres semanas de aquello, seguramente el espectáculo está más afianzado. Eso sí: el director y dramaturgo (el mismo creador de Alemania ) construyó su propuesta en base a un elenco que da gusto ver cómo cada uno de ellos saca provecho a cada situación. Así es que los seis actores (fantástico José Escobar) encuentra una amplia gama de tonalidades a estos seres que se mueven por aguas difusas sin tiempos ni realidades del todo definidos. Ciatti tiene otro excelente compañero: Santiago Badillo, el encargado de la escenografía y la iluminación. Con semejante equipo, el creador indaga el mundo de un tipo de unos 40 que entra en crisis e, hipnosis de por medio, comienza a circular por hilos invisibles que lo conducen a situaciones fantásticas o sus propios recuerdos marcados.

Sobre la base del entramado que propone ProyectoManual se dibuja un trazado que transita los hilos invisibles del mundo de la actuación y el submundo de las historias de vida (estén ellas ficcionalizadas o no). En perspectiva, ése parece ser su manual de instructivo interno.

Fuente: La Nación

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