viernes, 8 de junio de 2012

Mariana Obersztern, Vivi Tellas y Nacho Ciatti: Proyecto Manual


De la brujería a la hipnosis

Bajo coordinación y curaduría de Matías Umpiérrez, los directores Mariana Obersztern, Vivi Tellas y Nacho Ciatti ponen en crisis tres “manuales de instrucciones” a libre elección para decodificarlos hasta construir un espectáculo.

La experimentación teatral, en boga durante los últimos años en ciertos círculos artísticos, tendrá desde hoy una nueva ventana para asomarse. Fiel a su estilo de incentivar proyectos bajo esa premisa, el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas, en coproducción con Roberto Malkassian, inaugura esta noche la segunda edición de Proyecto Manual, un ciclo que propone la búsqueda de piezas teatrales a partir de variables no dramáticas. Bajo coordinación y curaduría de Matías Umpiérrez, los directores Mariana Obersztern, Vivi Tellas y Nacho Ciatti, convocados para este año, aceptaron el desafío de poner en crisis tres manuales de instrucciones a libre elección para decodificarlos hasta construir un espectáculo. El resultado, en cada uno de los casos, es una obra que se verá desde este fin de semana y hasta fines de agosto en distintas salas de la institución. “El desafío de este proyecto estuvo en materializar una variable no dramática como es un manual sin que fuera pura y evidentemente una instrucción detrás de la otra, porque las obras construidas de esa manera no tienen riqueza. Nuestra tarea era trabajar hasta qué punto teníamos que pedirle al manual y cuanto teníamos que dejar fluir de lo nuestro”, dice Ciatti a Página/12.

Tellas y Ciatti cuentan que ya tenían planeado trabajar con los temas que presentan sus obras (brujería e hipnosis, respectivamente) y que entonces buscaron manuales de instrucciones que se adaptaran a esas temáticas. Así, a partir del “Manual Práctico de las Manifestaciones Espiritistas”, la directora dio vida a un espectáculo performático llamado La bruja y su hija y Ciatti creó Hipnosis, enredaderas, desastres luego de leer las más de 900 páginas del “Manual de Hipnosis”, del italiano Franco Granone. Obersztern, en cambio, asegura que no tenía ideas previas y que hizo una lista de 15 manuales de entre los “infinitos” que encontró en Internet y que fue descartándolos por los títulos hasta quedarse con el “Manual de Procedimientos de Auditoría Interna”, para dar como resultado la pieza Si el destino viene a mí.

Cada uno trabajó de distinta forma y con un distinto acercamiento al manual. Tellas lo hizo “como un objeto conceptual”, y de él tomó fundamentalmente la temática. Para concretar su obra, la directora hizo un casting de mediums (no quería que fueran actores sino personajes reales), “que fue medio complicado y no resultó”, hasta que convocó a Carmen, una “bruja pop”, protagonista del espectáculo, a la que conocía desde hacía muchos años y quien a su vez la conectó con su hija Bárbara, una especie de discípula suya. Así, La bruja y su hija es un “biodrama” que cuenta la historia de vida de estas mujeres reales. “Es bastante oscura. Hay momentos raros, otros con chispazos de magia. Se habla mucho del mundo invisible y de la muerte, puntos de articulación con el manual con el que trabajé.”

Por su parte, y al contrario de la vinculación temática que propuso su compañera, Obersztern conectó espectáculo y manual a través de una estructura en común. “Mi manual es una especie de registro de posibles desajustes en el interior de un sistema, un compendio de mediciones y cálculos para poder detectar posibles ocurrencias de error y también de sugerencias para encauzar las cosas a su ruta. En él hay una mirada interior sobre sí mismo, dirigido hacia la transparencia y eficiencia en el interior de un sistema. Tomé esa característica y por eso la obra se convirtió en una pregunta por el ser”, devela la creadora, quien además confiesa un “abuso” del uso de la palabra auditoría (en el título del manual) por parte de los personajes. Como resultado, Si el destino viene a mí muestra en el escenario a seis actores preguntándose por su tarea y la manera de hacerla correctamente.

Por último, Ciatti mezcló los procedimientos de ambas directoras y conectó su pieza con el manual tanto por temática como por estructura. Su obra retrata a un hombre de aproximadamente 40 años que entra en crisis con su vida y sus responsabilidades como padre y esposo (según el autor, “algo muy frecuente en esta generación”). A partir de eso, el personaje se somete a varias sesiones de hipnosis que pretenden conectarlo con su problema para buscar una respuesta. “La estructura de la obra se construye a partir de los distintos niveles de profundidad en el sueño hipnótico del personaje central, cuestión que está basada en la parte práctica del manual. Por otro lado, su historia la tomé de uno de los testimonios que aparecen en la parte teórica.”

Con respecto a la modalidad de trabajo –con consigna, recorte y curaduría–, “atípica”, si se quiere, en relación con la tarea habitual de un dramaturgo, los directores afirman que no la sintieron como una limitación. “La consigna te conecta con vos mismo desde otro lugar. Por más que te trae un elemento exterior que no estaba previamente en tu cadena de sentidos, al mismo tiempo señala un punto en el que se van a cruzar partes tuyas que estaban dando vueltas, porque uno nunca parte de cero sino que está todo el tiempo con curiosidades estéticas, temáticas. Te incluye un elemento en tu nivel asociativo. Es una intervención de otro en lo tuyo”, concluye Obersztern.

Fuente: Página/12

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