miércoles, 27 de junio de 2012

Las brujas de Salem y Casi normales


Malditos celulares y... papas fritas

Las brujas de Salem se vio perjudicada

Los productores teatrales ya no saben qué hacer para que los espectadores apaguen sus teléfonos celulares durante las funciones. En algunos casos, son los mismos actores quienes graban los anuncios. A eso, hay que sumar la maldita nueva costumbre de comer en el teatro (antes sólo eran caramelos). El sábado pasado, la mala educación llegó al límite. Las dos primeras filas de plateas en Las brujas de Salem estuvo poblada de fanáticas de los Teen Angels que fueron a ver a Lali Espósitoy que hasta llegaron a pedirle en voz alta que se quede quieta para las fotos, en plena actuación. A los flashes, se sumaron los diálogos en voz alta, el sonido y las luces de los celulares y hasta el consumo de papas fritas. Sin poder concentrarse en su actuación, Juan Gil Navarro interrumpió la función, se bajó del escenario y les sacó él mismo las bolsas de papas fritas. Pero la cosa siguió. Cuando Lali Espósito volvió a escena, continuaron hablando como si estuvieran viendo un programa de televisión y sacando fotos. Ella misma tuvo que interrumpir su escena y chistarlas. Al poco tiempo, el personal del teatro les pidió a las espectadoras ruidosas que se retiraran. Sobre el final de la función, Gil Navarro explicó el inconveniente que provocan estas malas costumbres en la concentración y el trabajo de los actores.

Algo parecido ocurrió en una de las funciones de la semana pasada de Casi normales, con los celulares que no paraban de sonar. Mariano Chiesa, en su personaje de psiquiatra, le dijo a Laura Conforte: "Diana, le pedí ocho veces que apague el celular y no lo hizo".

Estas cosas exceden la falta de costumbre de algunos por ir al teatro y las concesiones de productos alimenticios que ahora tienen algunas salas; están vinculadas con la mala educación, que ya es un virus.

Fuente: La Nación

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