viernes, 8 de junio de 2012

Dalma Maradona: Hija de Dios


Dalma, en el nombre del padre

La actriz estrenará hoy Hija de Dios, unipersonal sobre su vida, dirigido por Erica Halvorsen

El mundo entero la vio crecer, y desde que nació fue el centro de todas las miradas. Qué viste, con quién sale, qué profesión elige, qué opina de la pareja de su padre son sólo algunas de las preguntas que, desde que aprendió a hablar, debió responder o sortear en las incontables entrevistas que le hicieron. Cuenta que en las calles de Nápoles se arrodillaron a sus pies y que abrieron un estadio sólo para ella. Pero nada en Dalma Maradona parece indicar que perdió contacto con la tierra. Con un look más audaz, la actriz, hija del astro del fútbol, se prepara para un debut que promete dar que hablar: el de Hija de Dios, un unipersonal sobre su vida dirigido por Erica Halvorsen, que estrenará hoy en el Teatro Sha, Sarmiento 2255 (viernes y sábados, a las 20.30).

-¿Cómo nace Hija de Dios?

-Es un unipersonal pensado y escrito por una amiga mía, Erica Halvorsen, y nació porque siempre que mis amigos me escuchaban contando anécdotas de mi papá me decían: "Tenés que hacer algo con esto", y yo les decía que no. Un día le dije a Erica: "Bueno, dale, lo hacemos". Después caí y me agarró un poco de miedo, pero ya se pasó y ahora estamos encaminadísimas.

-¿Por qué la resistencia?

-Tener que compartir un montón de cosas que tenía guardadas para mí, para mi familia y para mi papá. Pero después dije: "Si me conocen desde que estoy en la panza de mi mamá.Una cosa más, una cosa menos...". Y también era sacarme la mochila de que puedo ser la hija de Maradona y puedo ser actriz al mismo tiempo.

-¿De qué manera te favoreció y cómo te perjudicó ser la hija de Maradona?

-Yo siempre digo lo mismo. Si yo quisiera jugar al fútbol femenino, tendría como veinte equipos que se pelearían por tenerme, pero en lo que hago no sé si me ayuda. Porque la gente también tiene en su imaginario que yo levanto el teléfono y digo: "Bueno, Suar, quiero trabajar en tal ficción" o "Papá, llamalo a Tinelli". Nunca va a pasar eso, porque no es mi manera de moverme en la vida y mi papá sabe que si él hace eso lo mato. De hecho, me rompo el alma estudiando para que no pase eso.

-¿Quisiste que tuviera un tono de comedia o dramático?

-Todo lo que cuento fue así, no hay ni exageración para la risa ni para el drama. Hay gente a la que le puede causar mucha risa y a otra le puede generar otras cosas. Todas las anécdotas que cuento son mías y eso es lo divertido: no ficcionar.

-¿Cómo fue el proceso de escribirlo?

-Erica la escribió en un toque, después de que volví de un viaje a Nápoles que me partió la cabeza.

-¿Qué es lo más extraño que te sucedió ahí?

-Una de las cosas más raras que cuento en la obra es que me daban camisetas firmadas para mi papá. Era muy loco, porque no eran jugadores, eran fanáticos. Otra cosa fue que un tipo me abrió el candado de la cancha de Nápoles un martes, y cuando yo le dije quién era se largó a llorar. Ese viaje me hizo tomar conciencia y decir: "Bueno, con mi papá sigue pasando esto después de veinte años". La gente se me arrodillaba en la calle y yo, ¿quién soy?, ni siquiera pienso que se tienen que arrodillar ante mi papá. Después de que conté ese viaje, todos mis amigos dijeron: "Algo tenemos que hacer con esto". Salió Hija de Dios y yo estoy feliz de hacerle este regalo a mi papá.

-¿El sabe algo de lo que puede ver en la obra?

-El viene para verla. Pero ni él ni mi mamá quisieron saber nada antes del estreno.

-Es fuerte el título Hija de Dios...

-Cuando Erica me dijo: "Se va a llamar Hija de Dios" yo le dije: "¡Estás loca! ¡No! Si yo no pienso eso" y me dijo: "Bueno, es una ironía". Al tercer capítulo te das cuenta de que yo no pienso que mi papá sea Dios, porque hasta cuento que en el Mundial 90 él me trae la medalla y yo se la tiro por la cabeza porque me había prometido la copa. Mis amigos varones cuando digo eso me dicen: "Ni se te ocurra contar eso". Pero sí, lo digo, y me hago cargo. Tenía tres años y la verdad es que hice eso [ríe].

La televisión, el teatro y soñar con Almodóvar...

Con sólo escucharla hablar, uno logra darse cuenta de que el horizonte artístico de Dalma Maradona está plagado de sueños y proyectos. Según contó a La Nacion, este año formará parte del unitario La viuda, que se verá en la pantalla de América. Además, luego de terminar con la temporada de Hija de Dios en Buenos Aires, etapa que podría prolongarse, planea viajar para presentar el espectáculo fuera del país. Sin haberlo estrenado, ya baraja propuestas para llevarlo a festivales de España e Italia. En paralelo, trabaja en su tesis de grado del IUNA, junto a Pablo Rotemberg.

Si bien admira a muchas actrices, Dalma asegura que no quiere imitar a nadie, y con respecto a sus deseos para el futuro dice: "Me gustaría filmar con Almodóvar, porque es una persona que me despierta una curiosidad enorme. Ese es un sueño en grande. Por lo pronto, una vez que termine la tesis me gustaría hacer un poco más de tele".

Fuente: La Nación

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