Pablo Echarri y Fernán Mirás: El hijo de puta del sombrero




“Le sacamos mucho jugo a la relación en escena”

Uno, alcohólico en recuperación y el otro, “padrino” del tratamiento. Los actores trabajan por primera vez juntos en la obra El hijo de puta del sombrero, bajo la dirección de Javier Daulte. Cómplices arriba y abajo de las tablas.

Es viernes y en la sala Pablo Neruda el clima es agitado. Faltan unas horas para la primera función con público de El hijo de puta del sombrero que dirige Javier Daulte con el trío Florencia Peña, Pablo Echarri y Fernán Mirás a la cabeza del elenco. Los técnicos terminan de completar la escenografía en menos de 20 minutos, mientras, Fernán Mirás espera con mate en mano a que llegue Pablo Echarri.
El texto crudo y cotidiano de El hijo de puta del sombrero, que estrenó hace menos de una semana y por ahora se mantiene a sala llena, cautivó rápidamente a los actores y apenas los llamaron dieron el sí. Antes no habían trabajado juntos, pero se conocen de compartir clases de teatro y proyectos que nunca se concretaron.
Sin embargo, el trato entre ellos habla de una relación de muchos años, y más que nada de mucha onda. Además de actuarla, Echarri coproduce la obra con El Árbol, por eso, Mirás, se aprende lo que dice Echarri en las notas “para acelerar las entrevistas si Pablo no llega”. Claramente, una mera cuestión de compañerismo.
–¿Por qué aceptaron la convocatoria?
Fernán Mirás: –Me gustaba la idea de trabajar con Pablo (Echarri) en teatro y formar parte de este equipo. Quería volver a trabajar con Daulte, básicamente, se reduce a eso (risas). Es una obra que combina de una manera extraña una historia de amor dentro de un mundo donde no hay esperanza. El mundo en el cual comienza la obra pareciera no tener valores, pero a medida que avanza, ellos tienen que construirlos.
Pablo Echarri: –Cuando la leí me pasó algo que a mí me gusta que pase en el teatro: sentí la cachetada al público. Me gustan los textos que invaden y disponen un conflicto, carísimo, extremo que al público lo modifica.
–Hablan mucho de los personajes. ¿Qué tienen de particular?
M: –Me atrajo que fueran personajes tan originales. Son bastante frontales, no son tipos psicoanalizados ni muy flexibles, son muy francos. Mi personaje tiene una combinación entre obsesivo y amoroso, porque tiene una responsabilidad con su protegido para evitar que tome.
E:–El mío es el que trae la acción, llevada al límite. La obra empieza cuando él comienza a reconstruir su vida, consigue trabajo, tiene una novia (Valeria, el personaje de Florencia Peña). Él es ex alcohólico, ex convicto por un delito menor, estuvo dos años preso. Es un tipo optimista porque ha logrado salir de ese pozo, y el personaje de Florencia todavía consume. El sombrero que aparece en la casa de su novia es el que dispara toda la obra.
–En tu caso, Pablo, hace tiempo que no hacías teatro, ¿cómo fue la experiencia de volver?
E: –Buenísima. Yo tuve una experiencia hace unos años atrás con La Banda de la risa, pero después por proyectos de la tele o el cine, siempre le daba más bola a eso. Lo audiovisual, de pendejo siempre me resultó más cercano. Nueve años después hice Pillowman y sentí que fue mucho tiempo. Tengo la intención de repetir con menos tiempo en el medio porque es un  ámbito en el que me siento muy cómodo. El teatro es un viaje que implica mucha confianza. Encontré un grupo de laburo que trabaja como me gusta trabajar.
–Pablo otra vez sos productor ¿qué te atrae de esta experiencia?
E: –Me parece que es una parte del camino que llegó como consecuencia de lo ya transitado. Es algo que no tenía escapatoria, me gusta, me completa, le da a mi obsesión un espacio grande. Soy un tipo que cuando está un tiempo sin trabajar genera una energía negativa. Vi muchas veces cómo un proyecto avanza y después se cae. Estuve dos años parado por buscar algo para hacer, eso me alertó sobre qué es lo que me gustaría hacer porque nuestro oficio es muy cruel en ese sentido.
–Y el equipo de trabajo, cómo fue, la relación entre ustedes con un texto tan pesado.
E: –Tirante, muy tirante.
M: –Con dos butacas de distancia está muy bien (risas).
E: –Le sacamos mucho jugo a la relación en escena.

Si bien nunca trabajaron juntos, muchas veces hubo algunos intentos dentro de la televisión, en proyectos que jamás se concretaron. “Es que siempre pedí mucha plata”, dice en broma Mirás.

–Vienen de trabajar en la televisión, ¿qué opinan de lo que está pasando con la ficción y la estrecha relación con el rating?
E:–Que haya más ficción es una forma de reconocer la ficción como uno de los objetos comerciales más importantes en la televisión en este momento. Si se busca hacer un buen rating se piensa en una ficción o en Tinelli. Lo único que puede competir con Tinelli cara a cara, es una ficción.
M:–Si toda la tele fuera ficción, yo me aburriría, el tema es que todo sea otra cosa. Cuando yo estudiaba teatro tenías un montón de tiras y unitarios, y vos podías elegir, encontrabas una que te gustaba. La tele se ha vaciado de eso. Ahora las miniseries del INCAA son un buen estímulo porque generan mejor calidad.
E:–Que duren mucho o poco al aire es algo en lo que los actores no nos podemos meter, porque la televisión es un negocio y es un número. Entonces cuanto dure tiene que ver con la rentabilidad que da al canal. Pensar de otra manera es equivocarse, entonces hay que ceder, hay que soltar eso, siempre y cuando haya un fomento y una cantidad de espacios en donde trabajar. Hoy existe, con la Ley de Medios, la posibilidad de multiplicar la cantidad de contenidos. Eso ya va a ser siempre así porque es ley.
M:–Pasa lo mismo en el cine. Vos en los Estados Unidos tenés películas de todo, y de ese montón, algo se tamiza. Viví allá y vi todo el cine que se hace y hay cosas que son una porquería. El cine argentino es muy bueno por la cantidad de películas que se hacen… De la misma manera en la tele, si tenés una buena cantidad de ficciones vos podés tener programas que prendan de entrada y otros que puedan tener su tiempo para encontrar su público. Ahora si no hay ficción tenés que meter una tira y embocarla a los dos segundos.
–¿Les molesta todavía el mote de “actores K”?
M:–Hace mucho que no pasaba que se hable tanto de política. La verdad es que me tiene sin cuidado. Me gusta apoyar a este gobierno en las cosas en que coincido y me gusta cuestionarlo en las que no me gustan, me parece que es fundamental que uno haga eso. Hago lo que hago por convicción, este es un gobierno que más seguido me da razones para que no me importe que me digan K. Lo último fue la estatización de YPF, entonces… ¡Decime como quieras! Es un gobierno que ha cambiado estructuras centrales y ha vuelto más democrático el país.
E: –Para mí es un orgullo. Me parece que es un gobierno que cataliza… Es una senda donde yo por mi forma de pensar, puedo caminar. Me siento identificado, no me suena despectivo cuando me dicen K. Hace unos años el descrédito era difícil de ver, ahora es fácil de detectar, hacés algo y suena la bocina. Nos divide, nos pone en distintos lugares y en pensamientos distintos y está muy bien. Me siento cómodo con eso. Yo no quiero tener un millón de amigos, quiero tener mis amigos, los que tengo. <
 
“Flor tiene gran talento para bailar”
Una de las sorpresas de Marcelo Tinelli para Bailando por un Sueño fue la incorporación de Florencia Peña. Desde entonces van y vienen opiniones acerca de la convocatoria de la actriz, compañera de Mirás y Echarri en El hijo de puta del sombrero, al programa que produce Ideas del Sur. Hubo muchas críticas y adhesiones por parte de actores y periodistas, además de que se convirtió en un tema de conversación y de notas durante bastante tiempo.
Ante la pregunta, tanto Mirás como Echarri se ríen del tema, pero coinciden en que apoyan totalmente la decisión de Peña. “Me parece perfecto. Yo la he visto cantar y bailar a Flor o sea que esté en Bailando... no me parece nada raro. Yo no podría ir… si me vieras bailar… te darías cuenta. Pero en su caso, es una actriz que ha dicho sus opiniones políticas y tiene todo el derecho a decirlas. Me parece que se está armando un bardo que se va para el lado de los programas de chimentos, y ahí la discusión pasa a ser otra y se desvía de la discusión de la política que es el costado que le quieren poner”, comenta Fernán Mirás.
Echarri por su parte destaca el talento y el carácter de la actriz. “Es una decisión muy de ella. Creo que ella tiene un gran talento para bailar y para manejar el humor que dentro de lo que es la estructura del formato de Bailando… va a funcionar y puede cubrir bien ese espacio. La quiero mucho es mi amiga y no voy a juzgar mucho más allá, ni me voy a poner en crítico. Me parece que las críticas no son tan objetivas, todas están teñidas de cierto resentimiento hacia ella. Flor ha sido muy clara con la expresión partidaria y siempre lo hizo de una manera muy pasional y eso genera estas rispideces. A su vez, ella es consciente de eso. Para mí está muy bien, yo estoy contento y creo que va a tener grandes posibilidades de ganar”, finaliza el actor.
 
Personajes al límite
Con la dirección de Javier Daulte, el elenco de El hijo de puta del sombrero está integrado por Florencia Peña, Fernán Mirás, Pablo Echarri, Marcelo Mazzarelo y Jorgelina Aruzzi.
La obra de Stephen Adly Guirgis narra la historia de Mario (Echarri) y Valeria (Peña), que son novios desde muy chicos. Mario está en rehabilitación y Esteban (Mirás) es su padrino. Todo se distorsiona cuando en la casa de Mario aparece un extraño sombrero. La obra se presenta de miércoles a domingo en la Sala Pablo Neruda del Paseo de la Plaza.

Proyectos en tevé

A Graduados
Por ahora Echarri está encauzando ideas para concretar proyectos en la televisión, en Telefe. No quiere adelantar mucho “un poco por cábala”, aclara. Lo que sí tiene en concreto es que va a trabajar en Graduados, la tira en donde está su esposa, Nancy Dupláa. “Es un cameo, algo chiquito. Una vez más puedo volver a trabajar con ella que últimamente nos hemos cruzado muy poco en el trabajo. Me da ilusión participar porque es un programa que la gente lo ve tanto y está muy lindo”, comenta el actor. Graduados lo tendrá en el papel de coordinador en un viaje a Bariloche y sería el tercer amor de Loli (Nancy Dupláa).

Nuevo unitario
Fernán Mirás, no aparece muy seguido en la pantalla de la televisión. Su zona de acción suele ser el teatro y el cine aunque ahora tiene planeado volver a la tevé. Entre sus últimos trabajos estuvo la participación en Para vestir santos (de Pol-ka) en el papel de Sergio. Ahora mientras trabaja en esta obra de teatro está en tratativas para un nuevo ciclo. “Voy a hacer una unitario que escribe Pol- ka que se va a llamar Tiempos compulsivos para la segunda mitad del año, no sé si puedo contarte… Me fascinaron los libros, me parecieron buenísimos pero todavía no sé qué de todo lo que sé puedo contar”, puntualiza el actor.  -

El elegido, al Martín Fierro
El año pasado Pablo Echarri emprendió la tarea de producir y actuar en El Elegido (Telefe). La tira tuvo un promedio de 16 puntos de rating con picos arriba de 20, además de un elenco de prestigiosos actores y una historia sólida que (como no pasaba hacía mucho en la televisión) mantuvo su coherencia de principio a fin. La destacada temporada de la telenovela le valió 13 nominaciones para los premios Martín Fierro.
“Me dio mucha alegría, como si de alguna manera la cantidad de nominaciones corroborara la decisión de ir adelante con semejante empresa, fue una buena idea y valió la pena”, comenta Echarri. “Las nominaciones son una manera de comprobar que no nos equivocamos, que pudimos hacer las cosas, que podemos volver a repetir y que tenemos esa capacidad para revisar lo que pudimos haber hecho mal. Después son nominaciones… Eso no significa que sean premios, pero sentís que vale la pena, sobre todo por los compañeros. Siento mucho orgullo y confirmo que fue una buena elección del grupo. Muchos de los actores están hoy ocupando lugares de privilegio en la ficción.”

Fuente: Tiempo Argentino

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