Osqui Guzmán
Un hombre tripolar y activo
Como entrevistador, al actor y director Osqui Guzmán le cae bien él mismo como entrevistado. Frente a sí, se sincera, se relaja, pregunta, contesta, y hasta se acompaña a tomar el subte
La cita para la entrevista es muy temprano, casi de noche todavía. "Antes de que empiece con mi actividad", dijo, y Osqui Guzmán recibió semidormido en el living rojo de su casa.
-¿Tan temprano arrancás?
-Me levanté por vos, por la nota, me parece un lindo juego y, entre tanta actividad, si algo me hace bien es jugar un rato.
-¿Tenés una frase para empezar el día?
-Hacerte las lolas no te hace Batato Barea.
Se levanta y se prepara un vaso de agua en la cocina con un polvo color beige.
-¿Que tomás?
-Maca peruana, un energizante natural. Es mi trampolín en momentos de mucho trabajo. Hoy tengo tres ensayos.
-¿Tres ensayos? ¿No se te mezclan las obras?
-Si, pero está bueno. Una obra alimenta a la otra y viceversa. Son como diferentes mundos que comparto dentro mío. Soy un tripolar activo.
Nos reímos relajadamente. Veo en él un hombre positivo y tranquilo.
-Esto de tener tantos trabajos, ¿no te hace sentir que tenés que dejar algo para los demás actores?
-Mis padres tenían más de un trabajo, crecí así y así viví y vivo. Sangre trabajadora, sangre boliviana.
-¿Sos boliviano?
-No, soy argentino, de padres bolivianos. Pero mi cultura es trabajo, comida y festejo. Perdón, pero tengo que irme, voy a llegar tarde al ensayo.
Me pide disculpas. Se tiene que ir y lo acompaño hasta el subte de la línea B.
-¿No tenés auto?
-No manejo. En la ciudad sólo sirve el auto para escaparse. Subte, taxi o colectivo. Además te ayuda a estar cerca de la gente, que es mi inspiración a la hora de hacer una obra o componer un personaje.
-Te veo muy relajado siempre. Cualquiera diría que no tenés mayores preocupaciones. ¿Es así?
-Mis preocupaciones son temporarias. Por ejemplo, hoy me preocupa que hace un año y medio que no aparece ningún nieto de las Abuelas de Plaza de Mayo. Imagino la edad de esas personas, tal vez con hijos, sin ganas de remover su pasado o comprobar sus dudas, esperando a que el tiempo ponga las cosas en su lugar, pero si no se preguntan ahora será tarde después. Las Abuelas se van y no llegan a recuperar a sus nietos. Les diría a esas personas: si tienen dudas, no las dejen crecer. Llamen a Abuelas. Estamos luchando contra el tiempo.
Llegamos a la estación Medrano. Nos saludamos y Osqui se pierde escaleras abajo. Es uno más entre la caravana repleta de laburantes, secretarias ejecutivas y pungas. El no entra en los códigos de fracaso o de éxito. Sabe de trabajar y rendir en el trabajo. Hace rato que cambió la palabra sacrificio por la palabra esfuerzo. Un esfuerzo más, eso es todo. Así se enfrenta a sí mismo, que soy yo, entre la devastada muchedumbre.
Un espacio experimental en busca de la entrevista soñada: el elegido se interroga y se fotografía .
Fuente: La Nación

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