Gabriel Wolf y Martín Salazar: Don Quijote de las Pampas


“Es una fiesta del cumpleaños”

Gabriel Wolf, Martín Salazar y Daniel Casablanca volvieron al Teatro Cervantes, en esta oportunidad para hacer
su primer espectáculo pensado para chicos: Don Quijote de las Pampas, donde colaboró el músico Luis Pescetti.

Se juntaron hace 27 años y desde entonces nunca dejaron de jugar. Los Macocos marcaron huellas con un estilo propio y único, que supo combinar el humor, la sátira, el grotesco, el circo y otros tantos géneros que los motivaron, pero a los que siempre le dieron su impronta. Ahora, el grupo vuelve al Teatro Cervantes para hacer su primer espectáculo pensado para chicos: Don Quijote de las Pampas.
Gabriel Wolf, Martín Salazar y Daniel Casablanca, los tres macocos, idearon esta obra en la que actúan los dos primeros, junto con Laura Silva y Gustavo Monje. A este equipo creativo se sumó Luis Pescetti, músico, escritor y uno de los grandes referentes del mundo infantil. Juntos crearon la historia de un Quijote que cabalgó en las pampas por el siglo XIX. Este Quijote se encontrará con Sancho, un indio transculturizado que lo rescatará con su sabiduría aborigen y con una burra que lo trata como una madre. Entre los cuatro, recorren el Litoral, la Patagonia, la Pampa y el Noroeste, interpretando sus músicas regionales y haciéndose de nuevos amigos. Es la peripecia de Don Quijote salpicada de la poesía de Don Atahualpa. Wolf y Salazar cuentan por qué decidieron pensar y actuar para los chicos.

–¿Por qué eligieron al Quijote como protagonista?
Martín Salazar: –El Quijote apareció porque le estaba contando un cuento a los chicos. Me puse a improvisar, y cuando fui a agarrar unos resúmenes de la obra de Cervantes, me di cuenta cómo se copaban los nenes con esa historia. El espectáculo lo ideamos  juntos, con Daniel y Gabriel. Fue un proceso largo, que arrancó en 2010. ¡Es todo un tema leerse el Quijote! ¡Lleva mucho tiempo! Pero está buenísimo. Es altamente recomendable, si se tiene ganas y tiempo, volver a estos textos. Los clásicos tienen el valor del tiempo y el link que uno arma con esas experiencias antiguas. Es como hablar con los abuelos. Pero al mismo tiempo es agarrar esa experiencia del abuelo y después decir: “¡A la mierda, abuelo! Tomátelas  y ahora divirtámonos con los que estamos acá.”
–¿Qué foco le dieron a una obra tan amplia?
MS: –En esta interpretación, decidimos darle foco a la amistad entre el Quijote, Sancho, Rocinante y la burra. Es una idea que está muy presente en la novela, que es esa cosa de la amistad. Nos parecía que era lindo hacer una fiesta del cumpleaños del Quijote, entre los amigos.
–¿Cómo influyen en el grupo los 27 años de trabajo?
Gustavo Wolf: –Cada uno trabaja con su técnica actoral, lo pone al servicio de sus personajes. Yo, por ejemplo, tengo que hacer de un caballo y tuvimos que definir cuánto relincha, o no, si habla relinchando. Es una prueba constante. Trabajamos sobre la escena y el texto sabido, en base a juegos y ponemos el cuerpo, para ver qué está saliendo, qué tiene más sustancia, qué es lo más gracioso.
–¿Cómo fue la participación de Luis Pescetti?
MS: –Es la primera vez que escribimos algo para chicos, hemos hecho cosas para chicos, pero nunca lo hicimos grupalmente. Así que llamamos a Pescetti, que es el mejor en esto. Es como si un grupo de música eligiera a un productor artístico. Pescetti fue un productor artístico del texto escrito. Nos ayudó a abrir la cabeza sobre cómo piensa un pibe. Esa cuestión de horizontalidad.
GW: –Es cierto que los chicos siempre nos acompañaron en nuestros espectáculos. En este caso, creo que se da esta unión extraña de un padre que quiere ir a ver a Los Macocos y un hijo que lo acompaña y vienen a ver qué se encuentran.
–¿Sienten que son referentes de otros grupos teatrales?
MS: –¡Que no nos copie nadie, porque los matamos! Para mí, más que estéticamente, hay una referencia en cuanto a nuestros modos de trabajar, que es siendo un grupo de teatro. Hace mucho tiempo que estamos juntos, tenemos una dinámica cotidiana de trabajo, en la que se nota la impronta del teatro popular. Nos manejamos como un grupo, democratizamos las ideas, no está el ego de un líder o algo así. Acá las ideas circulan, se debaten, fluyen. Pero cada grupo tiene su estilo propio, no somos referentes de nada. <

Los Macocos no se separaron y siguen juntos

No se separaron. Gabriel Wolf y Martín Salazar están preocupados en aclarar –luego de algunas versiones periodísticas– que Los Macocos siguen juntos. Sucede que, si bien este espectáculo fue ideado por los tres integrantes del grupo, en la obra no actúa Daniel Casablanca. “Como Daniel se tuvo que ir de gira con Toc Toc, su papel –que era el de Sancho Panza– fue remplazado por Gustavo Monje. Nosotros seguimos juntos como grupo”, explica Salazar y aclara que Monje se hizo tan cargo del personaje, que logró crearlo de una manera única. “El espectáculo habla sobre la amistad y ese es un valor que Los Macocos tenemos desde hace 27 años, en los que estamos trabajando juntos. Es mucho tiempo de amigos y este espectáculo cataliza todo el trabajo que hemos hecho juntos, como amigos”, cuenta Salazar.
Con 27 años de trabajo, Los Macocos reconocen que ya tienen un público fiel, que los sigue, aunque consideran que la noción de público es demasiado amplia. “Hablar del público es muy amplio. Debe haber un montón de gente a la que no le gustamos y otra a la que sí, que viene a celebrar con nosotros al teatro, a formar parte de una fiesta, que se identifica con ese espíritu. Sí reconocemos una generación que ha disfrutado de nuestras obras y ahora queremos apuntar a una generación más joven. Pero siempre tenemos algún comentario de gente que nos recuerda con cariño”, cuentan.

Dos funciones
por fin de semana en el Cervantes

Don Quijote de las Pampas se presenta los sábados y domingos a las 16:30 horas, en la Sala Orestes Caviglia del Teatro Cervantes: Libertad 815. Entradas: 40 pesos.

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