Festival Iberoamericano de Teatro

Un festival, en plena altura
El encuentro bogotano crece entre cojines, ajiacos y el soroche
BOGOTA.- El ajiaco es una comida típica de Colombia. Es lo que están sirviendo en la casa de Anamarta de Pizarro, la directora del Festival Iberoamericano de Teatro. El color de su pelo está en cuidada coincidencia con la paleta cromática que usa este encuentro escénico en lo que hace a su imagen institucional. Lo que se dice, un cuidado extremo. En su departamento seremos unas cuarenta personas entre artistas, directores, programadores, periodistas y algunos otros. Desde aquí se tiene una vista privilegiada de la ciudad. También de su caos de tránsito. Resulta extraño que un megafestival como éste tome cuerpo en una ciudad con un entramado tan complejo (estoy más tiempo en un taxi que dentro de una sala). Sin embargo, la maquinaria funciona.
El ajiaco continúa dando vuelta. Por ahí está Rodrigo de la Serna. El, junto con Joaquín Furriel, estuvieron presentando hasta ayer Lluvia constante . Exito. Claro que los éxitos cuestan. Lo sabe claramente De la Serna. "Todo muy bien, el público fantástico, la obra fue muy bien recibida; pero lo que mata es la altura, el soroche, como le dicen acá. De todas maneras, es un orgullo estar representando a nuestro teatro", reconoce.
Mientras algunos siguen dándole al ajiaco, los belgas de la compañía Peeping Tom se están preparando. Hoy tienen doble función de 32 Calle Vandenbranden y, a 2800 metros de altura, la cosa ya sabemos que se puede complicar un poco. Más: es un trabajo coreográfico impecable con algunos intérpretes, como los dos coreanos, que son sencillamente soberbios. El montaje lo dirige Franck Chartier y Gabriela Carrizo. Ella es argentina, cordobesa para más datos. Fue la que, muchos años atrás, bailó en una obra del gran Alain Platel que se vio en Buenos Aires.
"No hay que representar la realidad como es sino como aparece en los sueños." Eso lo escribió Chejov y aparece en Donka, una carta a Chejov , de Daniele Finzi Pasca. El texto es aplicable al montaje belga como a Donka . El primero se presenta como belga. El segundo, como suizo. Claro que a estas alturas definir la procedencia de una obra en función de un país es cosa del pasado. A Donka la veremos en Buenos Aires. Lamentablemente, a 32 Calle... no. "¡Cojines. Cojines para que no se duerman los pompis!", proponen los vendedores antes de llegar al Vomitorio 4 (expresión sospechosa) y después de pasar 14 amables controles de seguridad. Una vez dentro de la Plaza de Toros se ofrece Voalá, una propuesta española olvidable.
En medio de cojines, ajiacos y el soroche, el festival sigue su rumbo en tierra de la rumba.
Fuente: La Nación
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