Roman Podolsky: Para qué vamos a hablar de la guerra
De lealtades y sueños rotos
“Para qué vamos a hablar de la guerra” Basada en “La Strada”, de Fellini, la obra retoma a sus personajes centrales.
Hay personajes que quedan resonando en la memoria popular. Gelsomina y Zampanó, los inolvidables protagonistas de La Strada , dirigida por Federico Fellini, son de ésos. Interpretados entonces por Giuletta Masina y Anthony Quinn, ahora resucitan en la escena porteña en la versión teatral del director Roman Podolsky en Para qué vamos a hablar de la guerra . En este caso, protagonizada por Claudio Da Passano (El Loco), Malena Figó (Gelsomina) y Nacho Vavassori (Zampanó).
“El guión original fue escrito para cine por el propio Fellini junto a Tullio Pinelli y Bernardino Zapponi. Ellos mismos hicieron, más tarde, una versión teatral. Y ahora, junto a Claudio Da Passano, armamos nuestra propia versión libre”, cuenta Podolsky. Ambos trabajaron basándose en las improvisaciones de los actores (el método que utiliza habitualmente el director, a lo que él llama “dramaturgia del actor”) y después, “zurcimos y cosimos todos los fragmentos”.
El escenario original que retrató aquel filme posterior al neorrealismo italiano ubicó a los tres personajes, los artistas circenses Gelsomina, Zampanó y El Loco, entre los despojos de la guerra. Aquella estética se recrea ahora, en un escenario apenas poblado por mínimos elementos (como una colchoneta grande, unos cacharros de cocina y poco más) y con una luz, de a ratos, muy tenue. “Nos parecía que poner poco es imaginar mucho. No sólo para no competir con el imaginario tan fuerte que existe de la película, sino para mostrar los restos (materiales y humanos) que deja toda guerra”, resume Podolsky.
También, de alguna manera, esa posguerra que mostró Fellini (entre otros directores) se puede traducir a cualquier realidad actual y universalizar la historia.
Con la idea en la mano, Da Passano y Figó (Gelsomina y El Loco) pareja de ficción y también en la vida real, convocaron al director. Juntos trabajaron durante un año. En ese tiempo, la maravillosa coreografía de catch que realizan Da Passano y Vavassori en una de las escenas, se perfeccionó. “Y creo que se logró ese efecto tierno y decadente, casi como de Titanes en el ring que sucede en el espacio mínimo del escenario”.
Por otra parte, la actriz Malena Figó tuvo que enfrentar el fantasma de personificar a uno de los personajes más icónicos del cine: la Gelsomina por la que Masina (esposa de Fellini) fue premiada e inmortalizada. Aquella chica de pueblo que es vendida por su madre a Zampanó, un artista callejero tosco y rudo ya forma parte del cine universal.
“Por eso, Malena tuvo que hacer su propia búsqueda para despegarse de aquel ícono. Y armó su Gelsomina candorosa, casi infantil, resguardada en sus ilusiones, como una forma de alejarse un poco del drama que vive”.
Da Passano guardó para sí el personaje de El Loco que es, en gran parte, quien desencadena el drama. En la versión original, la presencia de Anthony Quinn como Zampanó opacó el trabajo que había hecho entonces Richard Basehart como El Loco.
Los que vieron la película podrán sentir una sutil nostalgia; los que no, descubrirán una historia áspera y dulce a la vez, de lealtades cruzadas y sueños rotos.
Fuente: Clarín
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