Mineros
El arte da un buen argumento
El guionista de la admirada película "Billy Elliot" es el autor de "Mineros", la pieza que se inspira en el libro "Pitmen Painters, The Ashington Group", de William Feaver, que cuenta la historia real de los mineros del grupo de Ashington, en las décadas de 1930 a 1940, en los primeros tramos de la Segunda Guerra Mundial.
La anécdota es pequeña pero sustanciosa y hace referencia a un grupo de mineros que decide contratar a un profesor de economía para que les de clases, pero en su lugar llega un maestro de pintura e historia del arte
La obra muestra a dos mineros, un mecánico dental de izquierda -ex minero- y un joven desocupado, que es sobrino de uno de los más veteranos del grupo, a ellos se une el profesor, una coleccionista de obras de arte y "cazatalentos" y una joven que posa desnuda para poder pagarse sus estudios.
MUCHOS Y POCOS
"Mineros" es una pieza que pone en cuestión la función del arte, ¿para qué sirve?, ¿debe ser político? ¿qué es el arte abstracto? y se interroga sobre si el arte debe ser para unos pocos elegidos.
Lo que ocurre con esos mineros es que terminan pintando lo que los rodea, lo que padecen, claro que a medida que transcurren las clases, aprenden a expresarse a través de la ejercitación de distintos temas.
La versión local de "Mineros" tiene un mecanismo de puesta en escena que causa cierto impacto en el espectador, como el efecto -mediante proyecciones y video- de un cuadro de Van Gogh, que lentamente va cubriendo el escenario.
Pero ese no es el único aliado, también lo son las absurdas situaciones que se juegan entre los mineros y ese profesor que intenta hacerles entender que el arte no requiere de mayores significados. No obstante a lo largo de la obra los personajes se vuelven contradictorios no sólo a través de lo que expresan, sino también en el diseño de sus papeles.
A esto se debe sumar que a la situación de la guerra en ningún momento se la menciona y que se pasa revista a situaciones, como la supuesta venta de los cuadros producidos a una galería, o su exhibición en un museo, pero no se sabe si los mineros, con una lógica conciencia grupal, terminan por aceptar o no.
TESIS A LA VISTA
Esas y otras situaciones como la del chico al que se expone muerto durante largos instantes, parecen luego olvidarse a medida que la pieza avanza y deja traslucir su verdadera mensaje, el que se sintetiza en ese profesor, que al final, a través de lo que cuenta, termina confesando que sus clases tuvieron el objetivo de escribir una tesis para conseguir un empleo mejor.
Con una impactante escenografía de paneles deslizables de Alberto Negrín, la obra define secuencias ricas en sutilezas interpretativas, por parte de Darío y Juan Grandinetti, padre e hijo en la vida real. Lo mismo sucede con el complejo papel que le tocó en suerte a Juan Leyrado, al que el actor le aporta una variada diversidad de matices. Sucede lo contrario con Hugo Arana y Jorge Marrale, que se muestran demasiado "atados" a una línealidad que no los ayuda a buenos desplazamientos en la historia. Patricia Echegoyen y Milagros Almeida, no aportan demasiado a un relato puesto al servicio de los protagonistas masculinos.
Fuente: La Prensa
Comentarios