Mariano Chiesa, Laura Conforte, Matías Mayer, Fernando Dente, Florencia Otero y Alejandro Paker: Casi Normales

Los jóvenes del musical en un clásico de Broadway
Mariano Chiesa, Laura Conforte, Matías Mayer, Fernando Dente, Florencia Otero y Alejandro Paker integran un verdadero dream team de actores y cantantes que ahora protagonizan juntos un éxito del género.
Los protagonistas de Casi Normales, la obra de Broadway que debutó esta semana en Buenos Aires con dirección de Luis Romero, dicen en tono de humor que fueron convocados para este proyecto porque justamente no entienden demasiado sobre la normalidad. Para ellos todo es normal, o casi, pero les da igual. En un rincón del teatro Liceo, Alejandro Paker rememora historias de su Rosario natal. A lo lejos, Fernando Dente aparece sacándose sus gafas de sol. Mariano Chiesa trae una bolsita de supermercado con media docena de sandwichitos y algunas bebidas. Matías Mayer y Florencia Otero llegan juntos y sus risas se escuchan desde mucho antes que empiecen a subir las escaleras. “¿Qué onda Laura (Conforte), chicos?”, advierte alguien sobre la demora de la mayor de las actrices, mientras ella asoma para sumarse a la charla.
–¿Siempre están de tan buen humor?
Otero: – La obra es muy densa y necesitás un relajo. Por eso a veces terminamos de hacer la pasada general y nos ponemos a improvisar la versión cumbia de un tema como para aflojar.
Chiesa: –Todos pensamos que el mejor negocio de la producción sería vender carilinas Casi Normales porque hay momentos de tristeza y después risas llorosas. Es como que se te destapa una canilla y llorás.
Paker: –Es inevitable no querer la obra. Hoy por hoy, creo que frente a la vida y la muerte tenés dos opciones: o lo tomás con humor o te morís. Eso es lo que tiene este grupo. La familia de ese personaje elige desdramatizar y nosotros también.
–¿Fueron conociéndose en escena o habían compartido ya algún trabajo?
Otero: –Nos conocíamos. Lo que pasa es que todos los proyectos son tan diferentes que a veces ni siquiera compartís escena. Yo, por ejemplo, laburé con Laura en Los Miserables cuando yo tenía nueve años. Todos alguna vez nos cruzamos.
Chiesa: –¡Y ella 45! (risas)
–¿Cuál es la historia de cada uno de sus personajes?
Conforte: –Casi Normales es la historia de una familia bastante tradicional. Mi personaje se llama Diana, es una arquitecta que no trabaja, pero se dedica a ser ama de casa. Lleva adelante la casa junto a su incondicional marido que la soporta con su enfermedad maníaco depresiva.
Paker: – Todos los personajes persiguen su ideal de normalidad, pero en realidad hacen lo que pueden. Mi personaje es Dan, el marido de Diana y del que todos pueden decir que está tan loco como ella.
Chiesa: –Yo soy el psicoanalista de Diana. Lo que creo que está bueno para destacar es que esta es una obra que va más allá de la comedia musical tradicional. Yo creo que la gente se va a encontrar con una obra de texto, con una banda increíble atrás y mi papel al principio fue un poco difícil porque soy nuevo en esto. Vendría a ser como el que le pone la estaca en donde más le duele a Diana.
Mayer: –Acá, enseguida la familia intenta mostrarse saludable. El espectador en algún momento de la obra se siente identificado. Mi personaje es el hijo de Diana y Dan, se llama Gabriel y como cualquier adolescente tiene mucha fuerza.
Dente: –Yo soy Henry, un adolescente un poco hippón, amante de la marihuana y el jazz y estoy perdidamente enamorado de Natalie. Su mirada sobre la vida es opuesta y es el bálsamo para ella. Es lo opuesto a la línea de acción que tiene la obra.
Otero: –Natalie es mi personaje y es una adolescente obsesionada con su estudio para armarse una estructura y conseguir el lugar que en su familia no encuentra. Tiene un vacío que llenar y la cabeza le cambia cuando lo conoce a Henry.
–¿Y sienten algún tipo de identificación con estas personalidades que les toca asumir?
Paker: –Por momentos sí y por momentos no.
Dente: –Estos personajes son como un parate, en realidad. Llega un punto donde tu personaje te lleva a replantearte a vos las cosas de tu propia vida. No lo digo porque yo sea adicto a la marihuana como mi papel, pero a veces se toma la vida de una manera tan liviana que decís: “qué bien me vendría ser un poco así.” Todos los personajes te hacen mirarte instropectivamente.
Otero: –Este fue el primer director (Luis Romero) que me dijo: “Cuando el personaje ya no tiene más maneras de decir lo que quiere explotar, ahí empezá a cantar.” Eso me hizo darme cuenta de muchas cosas.
–¿Les dan mucha importancia a este tipo de consejos?
Chiesa: –Depende. En uno de los ensayos estábamos todos y nos dijo: “Ustedes deberían permitirse no ser tan perfectos”, porque nosotros queríamos entrar a tempo, afinar, meter el gag, todo con extremada perfección. Él nos dijo que nos divirtamos, que aprovecháramos a dejarnos llevar por lo que nos pasa. De golpe empezó a funcionar. Ahí me di cuenta y dije: “Esto va.”
–¿Qué diferencia este musical de otros donde trabajaron?
Conforte: –A mí puntualmente me hizo muy feliz que existiera este proyecto. Después de todo lo que venía haciendo, que tiene más que ver con la típica comedia musical, esto lo sentí como una obra de teatro musical y me entusiasmó. Somos seis actores y vengo de una donde éramos 44. Tiene un peso argumental poco común en el género y yo especialmente tenía ganas de hacer algo más chico pero inmenso. Esta obra es una cajita de bombones.
Paker: –A mí me atrajo la dramaturgia, la profundidad, la dinámica cinematográfica y sobre todo que es una obra para actores. Es verdad que parece chiquita, pero porque no está apoyada en ninguna parafernalia. En primer plano están las actuaciones. No está basado en la grandilocuencia. La remamos entre seis actores y seis músicos.
–¿Cuál es su parámetro de normalidad?
Mayer: –Todos somos casi normales y eso es lo que está bueno.
Paker: –Por eso fuimos elegidos para hacer esta obra, claramente no somos normales.
Chiesa: –Chicos, no se enrosquen tanto. ¡Nadie es lo suficientemente normal en 2012!
Fuente: Tiempo Argentino
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