Mercedes Morán


"Admiro a la Presidenta y la quiero acompañar como ciudadana"

La actriz adelanta cómo será la segunda temporada de El hombre de tu vida y la obra teatral que la llevará a compartir escenario con Gustavo Garzón en 2012. Cómo se desenvuelve en su rol de abuela.

Cada personaje que encarna significa un notable cambio en su aspecto, por eso su color y corte de pelo se modifican para que cada nuevo personaje se haga palpable. Este año Mercedes Morán fue Gloria, la prima de Guillermo Francella, en El hombre de tu vida, serie que ya está grabando su segunda temporada y que se conocerá el año entrante.

—¿Cuáles serán las diferencias entre la primera y la próxima, más allá de la incorporación de Víctor Laplace como el hombre de tu vida?
—Los autores han sido muy fieles a los personajes, no los han traicionado. Por eso la segunda temporada es la continuación de la primera en el sentido más estricto de la palabra. Han evolucionado, porque les han pasado cosas que los modificaron, pero siguen siendo los mismos. Más grandes, más o menos solos, y la agencia siempre en la cornisa entre lo políticamente incorrecto y lo ilegal. La incorporación de Víctor (Laplace) como el nuevo hombre en la vida de Gloria trae aire fresco a mi personaje y la enfrenta con su deseo, mientras el fantasma de su ex la sigue de cerca.
—¿Fantaseás con que Campanella te sume a algún nuevo proyecto cinematográfico?
—Siempre espero las películas de Juan, como espectadora y como actriz. Está más que explícito nuestro deseo de trabajar juntos y nos divertimos los dos. Estoy segura de que si en su próxima película existe algún personaje que él crea que puedo interpretar, me va a llamar.
—¿Palpaste el reconocimiento del público y colegas por este trabajo?
—¡Sí y muchísimo! Creo que desde Gasoleros no tenía una manifestación tan enorme de la gente. No paran de decirme comentarios sobre el programa y del personaje. Creo que Gloria se instaló de una manera inmediata, como cada uno de sus protagonistas.
—Este año estuviste ausente de los escenarios. ¿Fue una decisión o nada de lo que se te propuso te convenció?
—En principio, para este año tenía la ilusión de hacer tres meses de Agosto, quizás uno en Buenos Aires y el resto en gira. Se había hablado de eso, pero después cambiaron los planes, apareció la propuesta de Juan (Campanella) y me dediqué sólo a la televisión.
—Adaptaste obras (“Agosto”, “Amor, dolor y qué me pongo”) y esta última también la dirigiste. ¿Qué balance hacés de estas otras responsabilidades escénicas?
—Las adaptaciones las hice junto a Fidel Sclavo (su actual pareja). Sin él, no me hubiera animado. Dirigí Amor, dolor… porque me pareció un material adecuado para empezar. La adaptación es una tarea formidable para abordar y desentrañar la obra y, personalmente, es la manera que tengo de garantizar la existencia del material en su expresión más universal, para no perder la empatía del espectador con lo que sucede. Dirigir fue un ejercicio fantástico que hice con actrices que admiro y quiero mucho, una experiencia muy feliz en cuanto a lo artístico. Y recibí críticas muy buenas y una respuesta del público inmejorable.
—¿Podés anticipar qué harás en el teatro y en el cine para 2012?
—Voy a hacer una obra que se llama Buena gente, con Claudio Tolcachir como director, y la producirá Pablo Kompel. Toca el tema de las oportunidades de un modo muy inteligente y con humor. Es una comedia dramática muy bien escrita y con personajes muy entrañables. También serán de la partida Gustavo Garzón, actor con el que quiero trabajar siempre y con el que no tuve todavía el gusto de compartir escenario. Estuvimos juntos en televisión en un proyecto que él impulsó y para el que me convocó en su momento (Señoras y Señores). También estará en el elenco Verónica Llinás, también muy admirada por mí y el resto aún a confirmar. Así que el año que viene empiezo en marzo a ensayar Buena Gente para estrenar en mayo y no creo que pueda hacer cine.
—Tu hija Mercedes Scápola está en “El Pacto”. ¿Te preguntó o consultó antes de hacerlo? ¿Qué le hubieras aconsejado o qué le aconsejaste? ¿Qué opinás de esta miniserie?
—Mi hija es una mujer adulta; no me consulta, me cuenta. Sí por supuesto que lo vi. Esperaba con curiosidad el programa, como espero cualquier ficción en la que trabajan actores de la talla de los que conforman ese elenco y además dirigido por Pablo Fisherman, con el que grabé Socias en televisión y con el que siempre quiero trabajar. A mí el programa me parece muy interesante, con excelentes actuaciones y muy bien dirigido. Y con un tema muy atractivo. De todas maneras siempre creo, como actriz, en lo beneficioso que resulta un poco de distancia a la hora de encarnar historias o personajes históricos.
—¿Notaste cambios en las ficciones televisivas en este 2011?
—Sí, hay unas cuantas ficciones nuevas, con diversidad de temáticas, lo que permite al espectador ver a los actores actuar, a los directores dirigir y a los productores producir. En fin, se hacen más ficciones, lo cual genera fuentes de trabajo y canales de expresión muy interesantes.
—Se te vio el sábado 10 por televisión, cuando asumió la Presidenta su segundomandato. ¿Cuáles son los límites de tu adhesión política?
—No me impongo ningún tipo de límite. Trato de conservar un espacio personal que me permita observar con claridad lo que pasa para apoyar o criticar con libertad lo que veo. El sábado fue un día histórico para este país al que amo mucho y fue un privilegio para mí estar tan cerca de la Presidenta, mujer a la que admiro y a la que quiero acompañar desde mi lugar de ciudadana en este proyecto que está llevando adelante
—¿Con qué Argentina soñás para el próximo año?
—Con una Argenina donde haya más trabajo, más distribución, más experiencia en el ejercicio democrático y menos prejuicios.

La maternidad y el abuelazgo

—¿Cómo es el vínculo con tu nieta?
—Se llama Emma, y trajo una alegría a mi vida que nunca sospeché. Trato de estar muy seguido con ella, todo lo que puedo.
—Tu hija menor es adolescente: ¿cómo es acompañarla?
—Hay varios años de diferencia entre mis hijas más grandes y Manuela, así que sí, los tiempos cambian, pero hay algo que permanece igual y son los procesos de crecimiento. No es fácil acompañar a una adolescente, porque una tiene que estar pero hacerse invisible. Hay que ser muy delicada y a veces te asustás y perdés la delicadeza. Debés mantenerte cerca, pero dejar un espacio. No es sencillo, pero es un momento confuso, contradictorio, extremista y precioso.
—¿Alguna de ellas te planteó la posibilidad de irse del país?
—Ninguna fantaseó con irse. Todas han viajado. Las mayores estudiaron en el exterior, pero nunca se planteó este tema, aunque el padre de Mercedes y María vive en Madrid.
—Por ahora, la única que siguió tus pasos es Mercedes (Scapola): ¿la profesión es un tema habitual de conversación?
—A mí me encanta poder compartir con Mey nuestro trabajo. Su opinión es muy importante, tanto como su mirada. Ni hablar de la felicidad que me dio trabajar con ella, cuando la dirigí en Amor, dolor…. Todo el proceso de ensayos y en cada una de las funciones fue maravilloso. Es una actriz hermosa, intensa, inteligente y sensible. Para mí es un orgullo y una alegría que haya descubierto su vocación y que esto sea otra forma de acercamiento entre nosotras.

Fuente: Perfil

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