Quique López y Jackie Miller: Teatro Sanitario de Operaciones

Quince años de acción
Buenos Aires, septiembre de 1996. Un grupo de actores, músicos, estudiantes de arte, danza y acrobacia asiste a un seminario dictado por los fundadores de La Fura dels Baus. Durante varios días, comparten teoría y práctica sobre el "lenguaje furero", definido por la compañía de teatro catalana como "el diálogo y la fricción constante entre ámbito, público y actores". De aquel taller intensivo surgió el Teatro Sanitario de Operaciones y su primer trabajo: Cuatro estómagos, una performance de quince minutos que se presentaba en el pub Dr. Jekill antes de recitales de bandas como Divididos, Babasónicos y Los Brujos.
Buenos Aires, octubre de 2011. Quince años y seis obras después, el TSO es un referente del teatro de acción del circuito independiente. Sus espectáculos de creación colectiva se caracterizan por el uso de elementos como el agua, el fuego, el aire y la tierra, y la interacción con el público. Para celebrar la década y media de trayectoria, el grupo presenta una retrospectiva y un libro en formato digital, El cuerpo en el Teatro Sanitario de Operaciones, de Jackie Miller, una de las integrantes fundadoras. Incluye dos ensayos sobre el proceso creativo de este colectivo artístico, escritos por Fernando Mut y Julián Bokser.
"Algunos de los que hicimos el taller con La Fura habíamos participado en La Organización Negra, antecedente de grupos como De la Guarda -cuenta Quique López, director del TSO-. Cuando creamos Cuatro estómagos, una obra sobre la lucha de clases que se desarrollaba entre el público, éramos siete actores, un técnico, un iluminador y un sonidista: la primera formación del TSO. Fue una experiencia única y nos dio una gran oportunidad para consolidarnos como equipo de trabajo."
En la página web www.teatrosanitario.com.ar se puede leer una especie de manifiesto sobre la agrupación: "No es una compañía de teatro, es un proceso artístico que desde su inicio adaptó sus obras a los espacios. Es dialéctico, no se encuadra en un dogma, no tiene moral a la hora de elegir los elementos a trabajar. El verdadero proceso es el creativo colectivo. Utilizando esta potencia, focaliza la importancia del relato o la narración. Los actores son operadores y su energía la toman de la acción. TSO trabaja el cotidianismo descontextualizado en relatos ficticios pero fácilmente enmarcados en la realidad. También, con el cruce de lenguajes (visual, corporal, sonoro, verbal), sin escenarios, entre el público y en lugares no convencionales".
"Cuando los medios empezaron a intentar definirnos, surgió la necesidad de aclarar qué somos y cuáles son las diferencias con otros grupos -explica Miller-. A partir de eso, construimos un discurso teórico y profundizamos nuestra investigación. Si bien La Fura nos formó, nosotros combinamos lo que aprendimos en ese workshop con los saberes particulares de los integrantes. Uno de los conceptos que atraviesa la trayectoria es el acercamiento de la obra con el público, el vínculo con el espectador. En principio, el acercamiento fue físico: ocupar el mismo espacio. Después buscamos acciones en las que el público fuera partícipe directo. No sólo que se pueda mover y encontrar el punto de vista en cada escena, sino que también participe de la acción."
En estos quince años, el TSO se presentó en el Centro Cultural Recoleta, en Cemento, en Ciudad Cultural Konex y en el puente de La Boca sobre el Riachuelo. Para la retrospectiva eligieron el centro cultural IMPA que funciona en una fábrica recuperada en Almagro. "Son emblemas de producción cultural en Buenos Aires", dice Miller.
-¿Los espacios influyen en la construcción de la obra o la obra se adapta al espacio?
Miller: -En un principio, trabajamos a partir del espacio. Por eso, en Zamarra, que hicimos en el patio del aljibe del Recoleta, tuvimos la posibilidad de desbordar un tanque y trabajar con el agua. Construimos la obra con todo lo que nos daba ese lugar. Después, cuando empezamos a viajar y participar en festivales, tuvimos que adaptar las obras para distintos espacios.
-En las primeras entrevistas contaban que la elección del término "sanitario" tenía que ver con la idea de "saneamiento". ¿Qué quedó de aquel concepto en la última obra, Kotidiana, que definen como la más urbana?
López: -El concepto tiene que ver con lo argumental: planteamos siempre un conflicto entre el bien y el mal. Hoy asociamos lo sanitario con lo que es sano en la sociedad. En Kotidiana nos preguntamos si somos algo más que humanos rutinarios. Hacernos esa pregunta es sanitario.
-A diferencia de otros grupos que buscan provocar impacto, las obras del TSO cuentan una historia. ¿Cómo es el proceso creativo grupal para llegar a un argumento?
Miller: -Tenemos integrantes que se formaron en la danza, en las artes plásticas, en teatro, en ciencias de la comunicación, en litearatura, en música. Surge una idea y cada uno aporta desde su saber. Por eso decimos que nuestro método creativo es un proceso artístico multidisciplinario.
López: -En Kotidiana, una obra sobre la intimidad, planteamos temas, palabras, y nos adueñamos todos del argumento. Hicimos performances a partir de esas ideas. Después, las destruimos. O sea, sacamos de esas performances lo que nos quedó en la retina para crear otra cosa. Armamos una red creativa. Nos interesa contar historias y, como no tenemos textos, utilizamos la imagen para que esa historia se entienda.
-¿Cómo cambió el público en los últimos quince años?
López: -Cuando empezamos, la gente quería que la corrieras, la mojaras, la asustaras. En un momento, se aburrió de todo eso. El público cambió y nosotros también. Pasamos por una etapa de reflexión sobre este tema. Nos llevó un año definir qué hacíamos con la escena de la fiesta que hay en Kotidiana. Hasta que nos dimos cuenta de que si es un cumpleaños bastaba con cantar "Que los cumplas feliz...". Trabajamos desde la complejidad de la sencillez: nos lleva mucho tiempo llegar a eso. Es prueba y error. Creer y arriesgar. Tratamos siempre de no repetirnos y crear una tendencia.
-¿Les pasó en algún momento que la respuesta del público no fuera la que habían imaginado?
López: -No. Los años te dan seguridad: sabés lo que puede suceder y lo que no. Ésa es la experiencia. Siempre trabajamos con los espectadores: miramos a la gente, vemos sus reacciones. Somos diferentes de un clown, de un stand-up, que pone al espectador en evidencia o trabaja la escena con él para que los demás se rían. Nosotros hacemos que los actores hablen con los espectadores, los saquen a bailar. Desde ahí, los hacemos participar.
Miller: -Los espectadores, cuando ven a otros participar, se animan a sumarse. Pero la obra tiene muchos recursos. No hay una única manera de vivirla.
Para producir sus espectáculos, el TSO realiza performances publicitarias y dicta seminarios de formación. Participó, entre muchas otras acciones, en el lanzamiento de la camiseta oficial del seleccionado nacional de hockey femenino, en Expotrastiendas y en la despedida de Julio Bocca con la creación de la coreografía Solo. En los cursos y talleres buscan transmitir los conceptos básicos. "Uno de los fundamentales es el trabajo en equipo -explica Miller-. Cuando trabajás entre el público, la gente es parte de tu equipo. Si no mirás a los espectadores, si mirás para adentro en un acto de exhibicionismo, no podés trabajar entre la gente."
Inspirada en el formato de las artes plásticas, la retrospectiva ofrece tres funciones de cada obra: arrancó a fines de octubre con Mantua, una versión libre de Romeo y Julieta estrenada en 2001; continúa con Piedad, de 2005, creada a partir de Pietà, de Miguel Ángel, y Kotidiana, de 2009, donde no existe el límite entre público y actores. Se puede comprar un abono para asistir a las tres obras. De esta manera, es posible ver el desarrollo artístico de uno de los pocos grupos teatrales de Buenos Aires que cuenta con quince años de trayectoria.
"Para llevar el recurso de la interacción al máximo, estamos analizando incluir el tema del fútbol en nuestro próximo trabajo -adelanta López-. Si tirás una pelota al público en Canadá, te la alcanzan con la mano. En la Argentina, te la patean. Eso nos da un marco ideal para pensar una obra participativa, con reacciones espontáneas y genuinas".
Funciones. Kotidiana: 5 y 26 de noviembre y 17 de diciembre. Mantua: 12 de noviembre y 3 de diciembre. Piedad: 19 de noviembre y 10 de diciembre. A las 21.30, en IMPA,
Querandíes 4290. Abono: $ 120. Cada obra: $ 40. www.teatrosanitario.com.ar
Fuente: ADN Cultura
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