Los Kaplan
"Los Kaplan": afectuosa evocación de una familia de inmigrantes judíos
"Los Kaplan" es la acertada adaptación de Eva Halac sobre "Aquellos gauchos judíos", de Tito Cossa y Ricardo Halac, que la joven directora presenta en el porteño teatro del Globo.
Con los mismos personajes del original estrenado en 1995, Eva instala un emotivo montaje de historias de la colectividad judía en el barrio de Once a principios de la década del 50, con un eje en el personaje de David Kaplan (Jorge D`Elía).
El hombre, hijo de un campesino huido de los pogroms en Rusia a fines del siglo XIX, tiene un negocio en esa barriada característica aunque también tuvo sus sueños y un amor no olvidado -su prima Edith (Tina Serrano)- en los pagos de Moisesville, en la provincia de Santa Fe.
También tiene un nieto (Chino Darín) que reniega del negocio familiar y pretende radicarse en Israel y que de algún modo lo remite a su propia historia, cuando huye de su padre labriego (Claudio Rissi) para emigrar del Litoral a Buenos Aires.
La época es importante, porque entonces aquella tierra prometida era para los personajes un lugar donde se promovía el socialismo y el trabajo comunitario, y algunos jóvenes, como el primo Mitia (Leandro Cóccaro), podían soñar con la revolución mundial.
En el centro, el Rabino Mendel (Alejandro Hodara) era el guía espiritual de la comunidad, el incorporador de las costumbres ancestrales, el que instalaba el equilibrio y la cordura en aquel paraje de la tierra santafecina adquirida por el Barón Hirsch para ubicar a los hebreos del mundo.
Lo que hace la adaptadora es desarmar la trama de "Aquellos gauchos judíos" y enfocar las peripecias personales, que pasan por la frustración existencial, el amor, las soledades y la referencia a los ancestros como pilar de la identidad común.
Sólo que esos ancestros -de los que a cierta altura de la trama el espectador descubre su naturaleza- están lejos de ser perfectos más allá de la idealización, y se descubren como hombres y mujeres encantadores pero toscos, buenas personas pero tan fallidas como quienes los evocan.
Eso es lo que comprueba el protagonista cuando viaja a Moisesville y el tiempo se altera, y cuando la emigración del nieto es un reflejo de la propia, con las alteraciones inevitables en el abigarrado grupo.
Si bien la música de César Lerner tiene rastros de klezmer, tanto en la alegría como en la melancolía, la directora universalizó la peripecia del su grupo y hasta minimizó ciertas expresiones idiomáticas en busca de que cualquier espectador se sienta identificado.
Por eso la tierra prometida ya no está en Palestina para esos viajeros del mundo que llegaron a principios del siglo XX, sino en esa tierra argentina que les ofrece un espacio de trabajo y desarrollo que les estaba vedado en la Europa central.
Así es que se respira un grado de épica y aventura en esos seres que se trasladan -incluso de una vida a otra- siempre prendidos a la esperanza aunque sus destinos sean inciertos.
La directora imprimió un tono marcadamente poético a su puesta, como si estuviera evocando sueños, y para ello se valió de un elenco muy adecuado, con un impecable D`Elía que atraviesa diversas edades con gran convicción.
Hay también buenos desempeños de Serrano, Darín y Hodara, en tanto Rissi confirma su estatura de actor, en este caso curiosamente parecido en lo físico a las viejas fotos de Pablo Podestá.
"Los Kaplan" se presenta en el Teatro del Globo (Marcelo T. de Alvear 1155) viernes a las 21.30, sábado a las 20.30 y 22.30 y domingo a las 20.30.
Fuente: Télam
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