Chaika

Chaika
La teatrista uruguaya Mariana Percovich se apropia de La gaviota , de Chejov, y traslada su enjambre de amores no correspondidos y egos lastimados a un Montevideo contemporáneo, que es encantador reconocer en el relato. La idea de convertir a este grupo humano que imaginó Chejov en una suerte de compañía de teatro reconstruida luego de exilios voluntarios, o no tanto, es buena y funciona, sobre todo al principio. Percovich desarma la idea de espacio único y transforma al teatro entero en escenario. Así, el público (como si no estuviera) asiste a los ensayos del grupo y a las comidillas que se arman en los pasillos, en la platea, en los balcones.
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