Agustín Alezzo: El círculo


La vuelta de la vida

Es uno de los grandes formadores de actores de la Argentina y durante décadas no hubo uno que no dijera haber estudiado con él. Dirigió más de ochenta obras, muchísimas memorables como el Ricardo III de Alcón, la Maria Callas de Norma Aleandro en Masterclass, una versión de Las brujas de Salem en los ’70 y hasta Yo soy mi propia mujer con Julio Chávez. Y ahora estrenó El círculo, la segunda obra del premiado norteamericano Donald Margulies que dirige, no sólo con alumnos suyos en escena, sino con una puesta que ha cambiado radicalmente la obra original. En esta entrevista habla de su larga vida dedicada al teatro, de sus críticas al Método de Strasberg, de la calidad de los teatros pequeños, de las redenciones que ofrece el arte por sobre la vida y de por qué su puesta de esta obra sobre la vuelta al origen le parece mejor que la original.

A pesar de todos los años y todos los alumnos que han pasado, el teatro de Agustín Alezzo es pequeño y tiene aspecto de “a estrenar”. Es que se acaban de instalar en esa casa tipo chorizo reciclada, que aun con los apurones de la mudanza ya está en pleno uso de sus facultades. Clases y funciones se suceden, todo está recién pintado, pero ya hay algunas imágenes –eso que según dicen les da personalidad a los espacios– poblando las paredes. Fotos de Marlon Brando, Paul Newman y otros actores de ese Hollywood mítico, que combinaba actuación, investigación y glamour, historias difíciles de personajes comprometidos con el teatro hasta el fin. Así es el mundo de Agustín Alezzo. Y es algo que se ve tanto en las paredes de su teatro como en su propia casa.

Es allí donde, acodado en su bastón, da la entrevista. Un lugar cálido y sencillo, porque el tesoro, la pieza de lujo, es el cuidado jardín: hay diversos tipos de plantas, enredaderas y flores, vuelan pajaritos. Desde esa reserva verde proviene el silencio acolchado que se cuela por las habitaciones, reina en la sala, mientras Alezzo recuerda y reflexiona con su voz cavernosa, se mueve en su mecedora como un patriarca o un maestro zen. En la charla aparecerán nombres de directores y actores del gran cine americano de otros tiempos, y también del argentino –Alfredo Alcón, a quien dirigió en Ricardo III, o Norma Aleandro, a quien dirigió en las múltiples reposiciones de Masterclass, entre tantos otros hitos–, porque él es un hombre clave de esa historia que repasa. Por alguna razón nadie olvida haber visto a Aleandro haciendo a una María Callas quebrada o a Alcón haciendo al loco de Ricardo III en una versión que duraba tres horas que se pasaban volando. Dos piezas de mitad de los ’90 que calaron hondo en el imaginario teatral porteño. Piezas tatuadas en los ojos de quienes las vieron. Piezas y actores que Alezzo volvió inolvidables.

Hace pocas semanas estrenó, con dirección compartida con Nicolás Dominicci, El círculo, su versión de Un chico de Brooklyn de Donald Margulies. Es la cuarta vez que Alezzo codirige. Las dos últimas con discípulos y amigos; las dos primeras con su maestra y amiga Hedy Crilla. De ella, su formadora, una austríaca que difundió el método Stanislavski en la Argentina, dirá: “Era una mujer extraordinaria. Con Pepe Novoa, Augusto Fernandes y otros, buscábamos alguien que nos enseñara un tipo de trabajo diferente, y en eso la conocimos. Venía de trabajar con Max Reinhardt en Alemania, con Louis Jouvet en Francia, hasta que llegó Hitler y tuvo que irse. Cuando se radicó en Buenos Aires estaba en condiciones de empezar a investigar por su cuenta. Había leído los desarrollos de Stanislavski y entendía perfectamente de lo que se trataba. Eso hizo con nosotros en los años ’60. Un teatro que llevara al actor a estar vivo y transitar lo que le pasa al personaje, vivirlo en escena”.

¿Qué sería para usted estar vivo en un escenario?

–¿Le gusta Pacino? ¿Meryl Streep?

Sí.

–Bueno, a eso me refiero. O Julio Chávez, por ejemplo. El es producto de nuestro trabajo.

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El círculo
Teatro El Duende (Aráoz 1469)
Viernes a las 21.30, sábado a las 19 y a las 21.30, domingo a las 17.
Reservas: 4831-1538.

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