Yo no soy tan bonita

Yo no soy tan bonita
Lo que propone la española Angélica Liddell es por lo menos polémico. De una intensidad pocas veces vista, se sube a escena ella sola porque tiene algo que contar. Y no es poco. Para muchos el modo puede resultar por demás salvaje. Será porque el maltrato hacia la mujer, y sobre todo a las niñas, es una práctica tan brutalmente cotidiana que si no nos golpean con imágenes fuertes corremos el riesgo de no tomar el tema por donde hay que tomarlo.
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