Ricardo Bartís


Bartís, de exportación

El director es uno de los siete seleccionados para participar del encuentro

En pleno Palermo Viejo, un barrio que se transforma minuto a minuto, el Sportivo Teatral se mantiene inmutable a todos los cambios. Tiene una lógica propia, interna que se modifica según pasan las estaciones. Es que su jardín es inmenso y protagonista de la escena. Por eso, septiembre es especial. Al entrar se vive otra atmósfera, la modernidad se detiene, el olor a flores aparece. Y allá, al fondo, está Ricardo Bartís, el capitán del barco desde que comenzó a construir este maravillo espacio en 1986 y desde entonces todo ha sido mucho. Las obras de Bartís toman forma a partir del encuentro con el espacio, en los rincones van naciendo los diferentes proyectos, uno mejor que el otro, y que lo hicieron una persona reconocida a nivel mundial.

Este año, la Bienal de Venecia, de la mano de su director artístico Alex Rigola, convocó a siete de los mejores directores teatrales del mundo para que cada uno elija un pecado capital, pero con la consigna de que sea uno nuevo, contemporáneo y que con él como vector trabaje, junto con actores europeos, en una especie de work shop para ser mostrado durante los días de la Bienal. Ricardo Bartís fue uno (los otros son Romeo Castellucci, Thomas Ostermeier -ver página 5-, Jan Fabre, Calixto Bieito, Rodrigo García y Jan Lauwers).

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