Paco de La Zaranda: Nadie lo quiere creer. La patria de los espectros
Contra viento y marea
Desde el viernes, se presentarán en el 25 de Mayo con su nueva propuesta
Llegaron a Buenos Aires después de hacer exitosas funciones en Montevideo, estuvieron un par de días aquí y viajaron a Córdoba. Regresaron, y pasado mañana estrenan entre nosotros su última producción, Nadie lo quiere creer. La patria de los espectros . La compañía de Jérez, España, La Zaranda (Eusebio Calonge, Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez, Enrique Bustos), cumple un ritual conocido desde 1988. Ese año llegaron por primera vez a Uruguay para presentarse en la Muestra Internacional de Teatro. Mostraron Mariameneo Mariameneo . Alguien que los vio allí les propuso viajar a Buenos Aires para hacer unas pocas funciones en el Centro Cultural Recoleta y ellos aceptaron. Desde entonces, han generado una relación tan fuerte con el público porteño que Franciso Sánchez (más conocido como Paco de La Zaranda) confirma que aquel primer viaje "fue profético". "Hay muy pocos lugares en el mundo donde hemos mostrado toda nuestra producción -agrega-. Aquí se han visto todos nuestros espectáculos y hemos pasado por muchos teatros: San Martín, Cervantes, Liceo, Margarita Xirgu, Metropolitan. Y ahora vamos al 25 de Mayo, que nos han dicho que es una sala muy bonita. En verdad ya estamos un poco cansados. Hace un mes estuvimos en México, volvimos a España para hacer funciones y salimos para Uruguay; de aquí vamos a España por más funciones, y regresamos a América para recalar en Colombia. Dicen que quien tuvo retuvo, pero poco va quedando ya de aquellos jóvenes que vinieron a hacerse la América en los 80."
Paco cuenta lo importante para ellos: "El teatro se expresa a través de nosotros. Con la madurez hemos ido depurando nuestro propio lenguaje y éste no se ha agotado, sino que nos ha ido abriendo puertas, nos ha ido metiendo por un laberinto que, en definitiva, ha hecho que seamos lo que somos. Sin pretenderlo ya hacemos teatro". Nadie lo quiere creer fue estrenado en Girona en 2010. Se trata de una historia con cualidades propias de La Zaranda. Hay algo de oscuridad en ella. Desde las ruinas asoman ciertos valores que ponen en tensión al ser humano. Algunos fantasmas que habitan una mansión decadente movilizan a unos seres que pelean por una herencia. "Esa casa es una metáfora del mundo y de uno mismo, de la propia patria o de la patria de cualquiera que contemple el trabajo -aclara Paco-. Esa casa es el propio ser humano. Cuando me preguntan si seguimos haciendo teatro actual, digo que nuestro teatro no tiene tiempo y que hacemos teatro para la eternidad y por lo tanto, espero que el teatro sea tan actual hoy como lo fue ayer o como lo será mañana. Esa casa está ahí desde el principio de los tiempos y los personajes están en la conciencia de quien los observa."
-Cómo trabaja con los actores Eusebio Calonge, el dramaturgo del grupo. ¿Hay una primera dramaturgia que reelaboran entre todos o ese texto es directamente llevado a la escena?
-En este caso presentó un texto que fue madurando. Es un poco testaferro de lo que vamos viviendo y ese texto luego fue tomando cuerpo, a medida que fue tomando contacto con el escenario. Así perdió literatura y ganó teatralidad. Creo que este último trabajo es más redondo que ninguno en cuanto a lo que es la idea, y hay una cosa importante: por primera vez empezamos a reírnos, con humor negro, claro. Este trabajo está en clave de sainete, de comedia esperpéntica. Seguimos jugando al esperpento, seguimos habitando ese humor negro que Eusebio se empeña en que nosotros desarrollemos. Es un teatro que se acerca mucho al pueblo.
Más en La Nación
Comentarios