Guillermo López: El trabajo que me dio no trabajar

“Pensaba que era un vago pero descubrí que soy muy laburador”
El Pelado de CQC se sube a la tablas con su unipersonal El trabajo que me dio no trabajar donde recorre parte de su historia profesional. Reconoce que artísticamente ha generado un “producto”, impulsado por Pergolini.
Arrinconado en una mesa de un pequeño café del Paseo La Plaza lanza, sin ningún preámbulo, una de sus máximas. “Las mujeres siempre son chicas”, clama sonriente en un intento de piropo que deja asomar intacta su picardía como para que quien lo escucha muerda el anzuelo y califique de vieja a la misma persona a la que él refiere. “¡Mujeres!”, exclamará después con tono de dominio del mundo femenino. “Ahora hablemos de verdad”, dirá guardando, por un rato, la provocación, su herramienta discursiva por excelencia.
“¡Sin mentiras por favor!”, le pedimos. “Quedate tranquila. No te voy a mentir…” Hacemos que le creemos.
Luego de diez años como notero de CQC, Guillermo López vuelve al teatro. Hoy estrena El trabajo que me dio no trabajar, un unipersonal en el que se ríe de su propia historia laboral que más allá de lo que parece implicó su esfuerzo. “Vengo de una familia trabajadora, de un barrio (nació en Ramos Mejía). He logrado mi lugar laburando dignamente, sin joder a nadie y sin hacer ningún tipo de lobby que, en este medio, es moneda corriente”, dice orgulloso. Es así, en eso no altera, ni adorna, la verdad. Acumula nueve años consecutivos de vivir como si fuera un médico de guardia, listo para atender cualquier solicitud que la producción de CQC tuviera. “Hasta el año pasado llevaba el traje en el baúl del auto hacia todos lados, me he cambiado en garages o baños de bares”, relata sobre su estilo Clark Kent. “¡Claro! Era como el Superman de las notas”, agrega. Creer o reventar, con o sin superpoderes, el Pelado logró marcar su estilo que no pasó inadvertido ni para los famosos, ni para los productores, ni para el público.
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