Fotos, música y satén

Fotos, música y satén
Cierta estética del despojamiento (un espacio iluminado y tres sillas que se van colocando de distintas posiciones para sugerir el cambio de ámbito) parecen indicar desde el inicio de Ir y venir que el conflicto esperable, como impulsor del desarrollo de la obra, transcurrirá más en el campo de las acciones de los cuerpos y las palabras que en el de las interrelaciones con el mundo físico. El avance de las situaciones confirma casi de inmediato esta sospecha.
La primera imagen es la de tres mujeres: una esposa, una hija y una hermana de un hombre, que es velado, charlan entre sí. Todo lo que sigue, en otras situaciones, seguirá siendo la expansión de ese núcleo inicial, que expresa la puja de esas mujeres por fijar una verdad acerca del hombre que ha muerto. Hay, como elemento central, una confrontación simbólica, una pulseada por imponer quién era esa persona, a quién quería más, qué cosas hacía o no hacía.
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Sala: Elkafka, Lambaré 866 / Funciones: domingos, a las 20.30.
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