Carlos Balmaceda y Gustavo Berger: Los Muchachos Humoristas
“Para afeitar al más indepilable de los gorilas”
Carlos Balmaceda y Gustavo Berger formaron este dúo de humor que se presenta todos los sábados a las 20 en el Paseo La Plaza, con entrada gratuita.
Uno viene de una familia antiperonista. El otro, de una familia apolítica, que no le interesaba nada de la militancia. Uno por interés, según dice “obsesivo”, decidió investigar el peronismo. El otro, por rebeldía adolescente que después se transformó en militancia. Ellos son Carlos Balmaceda y Gustavo Berger, los dos cómicos de stand up que formaron el dúo de Los Muchachos Humoristas.
“Es un espectáculo de café concert, pero a la vez un agudo discurso ideológico capaz de afeitar al más indepilable de los gorilas”, dice la información de presentación del dúo de humor político que comienza una nueva temporada que llevarán adelante en el Paseo La Plaza.
Con el eje puesto en el peronismo y la estética del stand up, los dos actores despliegan a lo largo de una hora chistes con respecto a la política argentina. Hablan de la situación actual, pero también hacen un recorrido por el pasado.
–¿Cómo surgió esta idea?
Carlos Balmaceda: –Me lo propuso Gustavo. Fue su idea. Compartimos escenario muchas veces, pero es la primera vez que trabajamos juntos. Yo venía de hacer un espectáculo de humor político e iba surgiendo la necesidad de empezar a unir una militancia con la labor artística. El género que nosotros hacemos es el stand up, por lo general toca temas livianitos, pero nosotros queríamos ver qué pasaba si le poníamos contenido político, sobre todo en este contexto político.
–¿Les cuesta posicionarse haciendo stand up político?
Gustavo Berger: –Pasaron dos cosas. Primero, este espectáculo apuntaba a un público específico que es algo que el stand up no tiene. En general este formato quiere abarcar todo y, en realidad, lo que define al género en los lugares en donde está profesionalizado es que hay diferentes expresiones que apuntan a diferentes públicos. El stand up viene de los Estados Unidos e Inglaterra, y allá tenés humor para demócratas, humor para republicanos, etcétera, y después tenés gente que habla de cosas más naif. Por eso, apuntemos a este público que comulga con nuestras ideas, y de hecho la primera gira fue con agrupaciones políticas del interior. Pero empiezan a pasar otras cosas y es que, como construimos una militancia auténtica con el discurso, la gente que no es afín a nuestras ideas la pasa bien, porque se deja llevar por lo que hablamos.
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