Ana María Bovo: Maní con chocolate II

“Ni eludo el dolor ni cultivo el feísmo”
La actriz y narradora oral sostiene que este espectáculo se conecta con el que estrenó en 2000 sólo por el título y el deseo de recorrer su pasión por el cine, en un impactante trabajo todoterreno que la hace multiplicarse en múltiples personajes en escena.
“El cine es la matriz de los sueños”, define la actriz y narradora oral Ana María Bovo, y asegura: “No me imagino cómo eran los sueños de mis bisabuelos sin el cine”. Tras estrenar su espectáculo Maní con chocolate II en el C. C. de la Cooperación (Av. Corrientes 1543, viernes y sábados a las 20), Bovo recuerda: “Todos quisimos ser como determinadas figuras del cine porque, a pesar de lo artificiosa que pudiese ser una película, creímos en la posibilidad de hacer el sueño realidad”. En la oscuridad de la sala del cine de su pueblo natal, San Francisco, Córdoba, Bovo dio rienda suelta a su imaginación de espectadora. Sin pensar que en 2000 llevaría a escena un espectáculo que llamó Maní con chocolate, antecedente de este otro, que no es su segunda parte, sino una nueva propuesta que vuelve a tener al cine como elemento vertebrador.
Bovo, quien comenzó a leer con las revistas Antena y Radiolandia para descifrar los títulos de las notas que tenían por protagonistas a James Dean y Marilyn Monroe, dice que “acuñé mi sueño de ser actriz desde la butaca de un cine”. Sin embargo, afirma que habiendo comenzado a estudiar teatro recién a los 33 años aún se sentía tímida para afrontar un casting y menos apta para repetir un texto que no hubiese sido elegido por ella. De modo que, recién cuando descubrió que podía utilizar los recursos de la narración oral –actividad que aprendió desde la niñez–, sintió que sólo así podría singularizarse como intérprete: “El relato me brindó un atajo para jugar a hacer de actriz”, resume. Con el tiempo fue madurando un estilo propio y se le fueron disipando las dudas: “Tengo una estética que no elude el dolor pero que no cultiva lo siniestro ni el feísmo. No me sale lo oscuro. Yo tomé para mí la recomendación que Van Gogh le hizo a su hermano: ‘Encuentra bello todo lo que puedas’. Y con el tiempo dejé de temerles al candor y a lo bello. Porque yo pensaba que lo mío no pertenecía a la poética teatral contemporánea. Pero después de sentir que había encontrado mi identidad artística, de haber encontrado un público con quien compartirla, me quedé tranquila”, asegura.
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