Marisa y Simón
Los amores de fin de curso
“Marisa y Simón”. A partir de una maestra que quiere enseñarles a bailar a sus alumnos, la obra de Claudio Martínez Bel transmite buen gusto, humor y ternura.
Un sencillo dispositivo escenográfico que muestra un aula de escuela pública, y por detrás una pared con muchas ventanas a través de las cuales se pueden ver ciertas escenas de la intimidad de los personajes: ése es el panorama que se abre a los ojos del espectador apenas comienza Marisa y Simón .
Una maestra (María José Gabin) ingresa en el aula, danzarina y anhelante de la presencia del profesor de matemática (Claudio Martínez Bel), y luego llegan sus once alumnos, evidentes protagonistas de los últimos años de primaria, y con todos los síntomas de la pubertad, entre miraditas que buscan el encuentro de nenas y varones, pese a la aparente rivalidad de los géneros.
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