En tus últimas noches
En tus últimas noches
Las consecuencias de lo peor del ser humano, según Lumerman
Una computadora en el centro de la escena nos cuenta cómo caen las ciudades más importantes del mundo, los pactos menos pensados entre potencias se hacen presentes allí. Imágenes impactantes, fuera de nuestro alcance imaginativo. Así, nos adentramos en una historia que sucede solamente en el interior de una casa pero donde el exterior, que acecha y asusta, está presente todo el tiempo.
Por el programa de mano el espectador puede saber que la obra transcurre en el año 2084 y también por algunos pocos diálogos puede entender que los personajes no viven nuestro presente. Pero en realidad esta historia puede corresponder a un tiempo sin tiempo: escasea el agua y la poca que tienen la conservan en unos sucios piletones, casi no pueden bañarse, les falta comida, afuera hay asesinos, saqueos, emergencia sanitaria por los cadáveres tirados por todas partes, no para de caer nieve y, encima, es tóxica. Por eso, la primera reflexión que esta obra arroja es que el futuro puede ser de lo más sórdido si el ser humano no comienza a tomar conciencia, al menos un poco. Pero las reflexiones no se detienen: en ese mundo hostil los seres buscan algo que les de felicidad, un poco de aire, que los aleje al menos por un rato de esa inmundicia en la que han caído hace tiempo y de la cual ya no saben cómo huir. El final se acerca, parece, y se siente en esa atmósfera que la obra propone; las últimas noches de la humanidad pueden ser sórdidas para aquellos que les toque transitarlas.
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Sala: Timbre 4, México 3554 / Funciones: Viernes, a las 23
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