El burgués gentilhombre
Una apuesta al espíritu lúdico para retratar a seres hipócritas y falsos
La famosa obra escrita por Molière en 1670 confirma su vigencia con la gran convocatoria que tiene esta versión protagonizada por Enrique Pinti en el Teatro San Martín, con original puesta tecnológica ideada por Willy Landin.
Un hombre que vive de la apariencia. De eso trata El burgués gentilhombre, una obra que Molière escribió en 1670 para hablar de la hipocresía de la burguesía francesa, durante el gobierno de Luis XV, en una época en la cual Francia manejaba el mundo. Pasaron 341 años, pero parece que la necesidad de la gente de pertenecer a un determinado ámbito social es atemporal, porque la pieza que protagoniza Enrique Pinti no deja de convocar espectadores desde su estreno en el Teatro San Martín.
Pero la distancia de más de tres siglos necesita una actualización. Por eso, uno de los aspectos más importantes para destacar del clásico de Molière, que versionó Willy Landin, es su propuesta tecnológica que repercute en una original concepción estética sobre el espectáculo. La puesta ofrece dos puntos desde donde puede ser observada: una tradicional, con los actores en el escenario; o a través de tres pantallas que proyectan las figuras de los artistas y con una escenografía virtual, que sólo se puede ver en las imágenes. Con este diseño audiovisual, muy utilizado en la ópera, el desarrollo del espectáculo no deja de tener esa característica artesanal, constitutiva del género teatral. La escenografía se construye manualmente desde dos mesas que son tomadas por una cámara y donde los actores sacan y ponen paisajes en miniatura, que se amplifican cuando se proyectan en las pantallas.
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