Degustación de Titus Andrónicus

Un banquete para matizar la tragedia
Buena parte de la espesura del texto de Shakespeare se diluye entre los efectos visuales y la exploración del espacio, dos pilares tradicionales del grupo catalán. Pero el público puede retirarse de la carpa con la sensación de haber sido parte del espectáculo.
El miércoles, el emblemático grupo catalán La Fura dels Baus aterrizó en Buenos Aires para dar inicio a la serie de presentaciones de su último espectáculo en lenguaje furero, Degustación de Titus Andrónicus, que se verá en el club GEBA hasta el domingo y luego seguirá su rumbo por Rosario, Córdoba, Mendoza y Neuquén. La cantidad de personas que parecía haber en la interminable cola para entrar se veía menor una vez dentro de la enorme carpa blanca instalada en el medio del estadio, armada especialmente para la ocasión.
Al entrar, lo primero que sorprende (y que no termina de entenderse del todo, incluso una vez finalizado el espectáculo) son las imágenes que se muestran en las pantallas que cubren las paredes de lona, que reflejan a varios bebés tierno-demoníacos contándose secretos. Luego, la voz de una gallega sexy que advierte a los alérgicos que se abstengan de probar los bocados que luego los intérpretes acercarán al público con largas varillas metálicas.
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