Smail
Smail
Vaivenes de un espectáculo al que le faltan horas de ensayo, pero que echa mano al humor para apuntar a un buen futuro
Básicamente le falta una semana de ensayo. El apuro por llegar a la fecha de estreno -el viernes pasado- se nota en casi todos los cuadros que conforman este music hall en el que Aníbal Pachano plantea un recorrido por los 30 años de su carrera. Entradas a destiempo, coreografías no del todo aprendidas, luces tardías... Nada que con más horas de trabajo no se pueda subsanar. El tema sería plantear por qué el público de las primeras funciones debe aceptar con mansedumbre esta situación cuando se supone que un espectáculo llega a su estreno terminado. De hecho, el propio Pachano, en su monólogo final, es quien hace relación a esto, como si se tratase de una broma o de una travesura.
Así las cosas, lo que esta cronista pudo apreciar el viernes fue una suerte de ensayo previo que bien deja vislumbrar lo que va a llegar a ser: un nutridísimo número de cuadros musicales que en su mayoría apunta, afortunadamente, al humor. Cuando esto sucede, cuando ninguno de los que está en escena se toma demasiado en serio ese rol que interpreta es cuando mejor es recibido por el público. Hay momentos clave que parecieran apuntar casi "a reírnos de nosotros mismos", y allí lo teatral se conforma en su mejor nivel y rebota fielmente en la platea. Por ahí anda la propuesta de "En la playa" y "Tico, tiburón, delfín y mojarrita" y "Las valerias", lejos el mejor cuadro, en el que cinco falsas Valerias Lynch se disputan el liderazgo. Divertido, original y con muy buenas voces.
Más en La Nación
Comentarios