Día de visita

Lejos del mundo
Crítica. “Día de visita”. La gran Edda Díaz inventa a una escritora. Un abismo que sirve para hablar de la locura.
Si alguien piensa que se equivocó de sala teatral porque iba a ver a Edda Díaz y se encontró con un comienzo denso, crispado, sepa que no se confundió. Porque la talentosa actriz, pionera del café-concert, de exitosa trayectoria en el terreno del humor, se zambulló en esta oportunidad en las turbulentas aguas del drama. Para colmo, personificando a Silvia Uber, una escritora desconocida, lesbiana, internada en un neuropsiquiátrico. Todo un desafío.
La idea argumental de Día de visita pertenece al grupo de actores que tiene a su cargo un montón de personajes, y consistía inicialmente en desplegar situaciones ambientadas en un nosocomio, cuyos habitantes se comportarían como si fueran una familia. El esquema cambió en alguna medida -de la mano del autor Juan Crespo y del director Néstor Zacco- y todo terminó con una figura central, Silvia, que cuenta sus propias peripecias, rodeada de sus compañeros de encierro.
Más en Clarín
Comentarios