Aníbal Pachano y Sofía Pachano: Smail
Aníbal y Sofía Pachano: brillos de una empresa familiar
Entrevista. Padre e hija hablan de “Smail” Cuentan cómo es trabajar juntos, debaten sobre la intimidad en televisión y las exigencias de un medio que tiene sus presiones.
Todo indica que Aníbal Pachano intenta controlar lo que tiene alrededor durante el ensayo final de Smail , en el Astral. Desde un trapo de piso para limpiar el escenario hasta los últimos retoques en el diseño y decoración de su camarín. Allí, el creador de los Botton Tap y actual jurado del Bailando 2011 de ShowMatch , con un recorrido de más de 25 años de carrera, se encuentra con el primer regalo que tiene por el debut de su obra: un reloj de Falabella que le envió Ana Sans, su ex esposa y madre de Sofía. Es la tercera vez que su hija lo acompaña arriba del escenario. Y la relación entre los tres todavía es vertebral frente a cada creación.
Pachano cuenta que conceptualmente en Smail trata “de encontrar la sonrisa, porque tengo la fama de caracúlico y quiero darme el permiso de sonreír un poco”. El reflejo y motivo de este eje temático, continúa, fue el institucional Pachano está chocho en el HD que grabó para El Trece, donde se lo veía manipular una sartén en llamas mientras reía en slow motion. “Me pareció que ahí tiré por primera vez una sonrisa más pública y divertida. Pasé una etapa triste porque entré a la televisión con mucha alegría y recibí un trompazo por el que tuve que rearmarme. Y acá estoy, con más fuerza que si estuviera subido a dos obeliscos”, desafía.
Sofía Pachano escucha lo que dice su padre, casi acurrucada en uno de los asientos del Astral. Por momentos, lo contradecirá y por otros verá como Aníbal defiende, una y otra vez, el espacio que ella ganó en la empresa familiar. Sofía tiene recuerdos desde muy chica en el espectáculo: a los cinco años recibía al público en Botton Club vestida de Merlina. “A los ocho, estaba haciendo temporada en Punta del Este y Mar del Plata –explica-. Cuando terminé la secundaria me propusieron hacer Dominó , y lo hice en paralelo con el CBC de la facultad. Desde ahí no paré”.
¿Qué tiene a favor y qué en contra tener un vínculo padre-hija al compartir la profesión? Sofía: En contra: ser la hija del jefe; a favor: estar agradecida de mostrar mi trabajo. A veces son más las contras.
Aníbal: A mí me preocupa poco lo que piensan mis compañeros de trabajo. Siempre lo hice igual siendo arquitecto, cadete o artista. Para mí, fue un orgullo trabajar con su mamá, Ana Sans. A ella la conocí siendo espectador de un trabajo importante suyo como primera bailarina y vestuarista del circo de Alberto Agüero. Fue en el teatro Coliseo, en el ‘83. A la semana la conozco a Ana, salimos a los 15 días, al mes estábamos viviendo juntos y al año nos casamos y armamos la compañía Botton Tap. Sin darnos cuenta armamos una empresa impresionante de la cual surgió todo este trabajo. Por eso a mí no me preocupa lo que dicen mis colegas si yo trabajo con mi ex mujer, mi hermana, mi primo o mi hija.
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