Aníbal Pachano: Smail
“Quiero entrar a mi vejez divertido”
Autodefinido como “el gran caracúlico”, el coreógrafo presenta Smail. Apuesta por pasarla bien y por cosechar afecto, pero no puede evitar seguir disparando munición gruesa contra Alfano.
Cuando tenía 17 años, Aníbal Pachano estuvo a punto de ganar un concurso de baile en Alta tensión, el programa que conducía Fernando Bravo allá por los ’70. Lejos de incentivarlo a seguir andando el camino del baile, esa experiencia en la que quedó eliminado, lo frustró. “Cuando conocí a Ana Sanz, me casé y empecé a experimentar nuevamente en la danza, volví a agarrarle el gustito”, dice respecto de esa situación que lo entristeció y lo llevó a estudiar arquitectura, hasta que recibió su título en la Universidad de Buenos Aires en 1980.
“Hay varios puntos de inflexión en mi vida”, asegura, mientras marca como uno de los hechos más importantes de su carrera, el romance que tuvo con la madre su única hija. A los 28 años se enamoró de Ana Sanz, una bailarina que conoció cuando fue a ver un musical. Gracias a ese encuentro, Pachano empezó a estudiar danza jazz en el mismo estudio que ella y 15 días más tarde se fueron a vivir juntos.
Después del éxito arrollador que cosechó en 2010 con Pour la Gallery e impulsado por su mediática aparición en Bailando por un Sueño, vuelve a demostrar el glamour de sus producciones en la Calle Corrientes con una fórmula ya probada: él y su hija Sofía como protagonistas del show.
–¿A qué apuntan con Smail?
–A continuar un éxito. Nosotros jamás bajamos el nivel. Este es uno de los shows con más vestuario y escenografía de la calle Corrientes. Tenemos mucho tiempo de ensayo y, en el medio, un cambio de producción que nos vino a favor. Tiene que ver con que vivimos en un tiempo en el que nos cuesta mucho reír y sobre todo a mí, que soy el gran caracúlico.
Más en Tiempo Argentino
“Sonreír, lo que a todos nos hace falta”
Una Monzona de ley
Comentarios