Alejandro Tantanian: Blackbird

Secuelas emotivas de un abuso
El director, dramaturgo y actor define la pieza teatral del escocés David Harrower como “una tragedia contemporánea”. Dice que, al leerla, se encontró con una obra “tan perturbadora como única. El texto me interpelaba, me irritaba, me seducía, me expulsaba”.
A cinco años del estreno de Cuchillos en gallinas, del escocés David Harrower, el director, dramaturgo y actor Alejandro Tantanian acaba de estrenar otro de sus textos, Blackbird, en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131), con Patricio Contreras, Malena Solda y Denisse Van der Ploeg. La pieza, que fue estrenada en 2005 en el Festival de Edimburgo bajo la dirección de Peter Stein, reconstruye una experiencia dolorosa vivida 15 años atrás por un hombre y una mujer que, en aquel tiempo, tenía apenas 12. A partir del reencuentro de Una y Ray, el espectador conocerá los detalles de una relación amorosa que en su momento fue tildada de abuso sexual, junto con las secuelas emotivas que la experiencia dejó en ambos. Tantanian conoció al autor y su obra cuando éste visitó Buenos Aires en 2003, en el marco del FIBA: “Harrower nació el mismo año que yo –1966– y no hay otro dato biográfico que nos una”, afirma Tantanian en una entrevista con Página/12. “Sus obras provocan en mí el deseo de escribir pero, como ya están hechas y de manera insuperable, despiertan en mí el deseo de dirigirlas, lo cual es otro tipo de escritura. O más bien de feliz reescritura, en este caso, en el espacio y junto a los actores”, concluye.
El mismo autor le acercó a Tantanian el texto de Blackbird durante una gira que el argentino estaba realizando por el Reino Unido con su espectáculo unipersonal De lágrimas: “Llegué al hotel esa noche, abrí el libro y no pude parar de leer”, recuerda hoy Tantanian: “Era tan poderoso o más que Cuchillos en gallinas. Harrower lo había hecho otra vez: estaba frente a una obra tan perturbadora como única, el texto me interpelaba de principio a fin, me irritaba, me seducía, me expulsaba, me envolvía en su gramática balbuceante, la respiración del texto pasaba del papel a mi pecho y el golpe final dejaba el sabor exacto de la tragedia”, resume. Decidido a estrenar la obra de Harrower, Tantanian encaró el trabajo de su traducción: “No sólo quería dirigirla, sino también entender la obra profundamente desde adentro, conocer cómo se construyó, diseccionarla, buscar el enigma en ese texto único y, para todo eso, nada mejor que traducirla”.
–¿Se puede hablar de una tragedia contemporánea?
–La supuesta amoralidad de Blackbird la emparienta con la extraordinaria línea sucesoria de los grandes trágicos. Esta obra es, definitivamente, una tragedia contemporánea. Aun cuando eso parezca imposible y hace más de un siglo se haya decretado la muerte de Dios y con ella el fin de la tragedia, Blackbird viene a rebatir de manera palmaria ese argumento: la tragedia es posible.
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