Yepeto

Yepeto

Un potente contrapunto entre Manuel Callau y Martín Slipak

Qué conjunción tan placentera: un exquisito dramaturgo, un director exacto y actores magníficos. Eso es lo que se produce en el espacio escénico de la sala Orestes Caviglia, del Cervantes.

Roberto Cossa le devolvió a la escena uno de sus mejores textos, en una versión revisada por él mismo. El eje dramático es la relación entre dos hombres. Antonio va en busca del tipo que enamoró a su novia. Pero no se encuentra con un sujeto común, sencillo. Se topa con una biblioteca, con un tipo mayor cuyo poder de seducción son las palabras, puestas y acomodadas no como melodía sino como sinfonía. Ahí habrá teorías de manipulación. Pero hasta el más erudito tiene algo que aprender. Es que tal vez la obra de Cossa tenga que ver con el "darse cuenta", tarea que parece sencilla, pero es tan complicada para muchos.

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