El diario de Carmen


El diario de Carmen

Una obra en la que el espectador tiene un papel fundamental

En la cartelera porteña, hay obras para todo tipo de público: las que con el título nos dicen mucho; las que, tal vez por tratarse de una versión de una obra ya conocida, no nos dejan dudas sobre su historia, y están las que no nos dicen nada de nada. Este es el caso de El diario de Carmen, la nueva obra de Luis Cano. El programa de mano sólo nos arroja los nombres de la ficha técnica y entonces el espectador se convierte en pieza fundamental del armado de la historia.

Desde que el público entra a la sala y se va acomodando, los dos actores ya están ubicados en escena, en una escena pequeña que solamente tiene un sillón, un teléfono, unas puertas y ventanas, y algunos pocos objetos más que se irán usando a lo largo de la hora de función. Así, cuando finalmente la platea se termina de ubicar, la obra comienza o sigue porque, en realidad, lo que presenciamos es sólo un recorte, un fragmento, nos convertimos en una especie de voyeurs de la vida de estos dos seres extraños.

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Sala: El Kafka (Lambare 866) / Funciones: jueves, a las 21

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