Eduardo “Tato” Pavlovsky: Potestad


“Apunto a los jóvenes que buscan preguntas”

El dramaturgo, actor y psicoanalista volvió a presentar una de sus obras más reconocidas, en la que debate la identidad de un apropiador de menores cómplice de la última dictadura

Durante abril y mayo el Centro Cultural de la Cooperación fue escenario del clásico del teatro argentino Potestad, donde su dramaturgo y protagonista Eduardo “Tato” Pavlovsky representa el presente convulsionado de un médico que durante la última dictadura militar fue cómplice en la tortura y apropiador de una menor. Esta obra fue originalmente estrenada en Buenos Aires en 1985, con muchos conflictos para su creador.
“No fue fácil presentar Potestad en esa época en Buenos Aires”, sostiene Pavlovsky. “Había aún un clima político enrarecido en el ambiente teatral, no generado desde el gobierno sino por directores de diversas salas, quienes me sugirieron que no era la mejor obra para el momento. Yo había estado exiliado por Telarañas y me volvía a presentar, según ellos, con otra creación ‘también conflictiva’. Finalmente hice algunas pocas funciones para los amigos en el Teatro del Viejo Palermo, y luego comencé a participar en festivales internacionales de teatro, más de cincuenta, con una repercusión increíble. Recorrí Europa, Canadá, Estados Unidos y Latinoamérica siempre ganando premios como autor y actor”.

–¿Cuál es la búsqueda de Potestad?
–La obra estudia no sólo la condena personal y social, que sería muy fácil, sino fundamentalmente cómo llega un individuo a ser torturador y apropiador. Un raptor de niños no tiene una psicología muy distinta a la de otro ciudadano, pero sí una formación diferente. En nuestro país se encargó especialmente de esto, en el marco de las Fuerzas Armadas, la Marina, quien educaba a sus jóvenes con la idea de que de un lado estaba la patria y del otro el enemigo.

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