Espejos circulares
El juego de la verdad y la mentira
La norteamericana Anne Baker (1981) propone una obra oxigenante, divertida y original. Lo suyo no es nuevo, lo que se agradece es el formato elegido para contar estas "historias mínimas", de seres anónimos, convertidos en los antihéroes de una trama deliciosa y entretenida.
¿Quién no asistió alguna vez a una clase de teatro? O lo intento a través de unas pocas clases, o jugo con los amigos en una reunión a representar distintos papeles. En "Espejos circulares" Anne Baker propone con inteligencia jugar al juego de la verdad, a revelar esos aspectos íntimos, celosamente cuidados, que se intenta no se filtren al exterior, o al menos queden encerrados entre las "cuatro paredes" que comparte una pareja, etcétera, pero que inevitablemente en una clase de teatro, o en un encuentro de psicodrama, esos aspectos se filtran sin querer a los otros.
Más en La Prensa
Comentarios