Manuel Santos Iñurrieta: Mariano Moreno y un teatro de operaciones

“También hoy Moreno molestaría”
Junto al grupo El Bachín Teatro, el autor, actor y director propone una “seria comedia política” para representar al prócer. La puesta incluye múltiples miradas, incluso contradictorias entre sí, y busca establecer vínculos con la coyuntura actual.
La Junta de Mayo de 1810 había aprobado el pedido del general Manuel Belgrano (vocal abogado de esa Junta) de elaborar un plan de operaciones que fortaleciera la independencia. Se encomendó esta labor a Mariano Moreno, nombrado secretario de Guerra y Relaciones Exteriores. El plan debía afianzar la Revolución con medidas que contemplaran la amenaza de los enemigos internos y externos y desbarataran intrigas y acciones derivadas de la intolerancia y el terror. Aquel texto de organización política, social y económica fue el punto de partida de Mariano Moreno y un teatro de operaciones, obra de Manuel Santos Iñurrieta, también actor y director de esta “seria comedia política”, como la define en esta entrevista con Página/12. Decidido a “jugar teatralmente” con situaciones y características de la historia argentina, el grupo El Bachín Teatro, que Iñurrieta conduce junto a los actores fundadores Carolina Guevara, Julieta Grinspan y Marcos Peruyero, lleva once años de actividad, distinguiéndose por sus trabajos de investigación escénica y el valor que le da a la escritura. Como apunta el autor: “A veces uno se preocupa tanto por la puesta que no toma en cuenta el texto”.
–¿Por qué eligió como personaje a Mariano Moreno? ¿Por ser una de las figuras patrias menos discutidas, por el Plan Revolucionario de Operaciones o por ser, finalmente, un desaparecido, un asesinado cuyo cuerpo fue arrojado al mar?
–Hay una cercanía a todas esas preguntas y al dolor del desaparecido. Buscamos esa cercanía, pero en primer lugar estaba el Plan, un descubrimiento para nosotros que, como grupo, teníamos un conocimiento general de la historia. Entramos, con todo el elenco, en un territorio de investigación y debate, queriendo romper con la historia más conocida. El Mariano Moreno de nuestra obra debía ser una persona como todas, con sus cavilaciones y contradicciones, porque aun los más inteligentes no nacen con una claridad mental que les señale desde un principio un camino. Esa claridad se obtiene mientras se avanza y se toman decisiones. Ese hacer fue conformando a Moreno en una figura esencial.
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