Drácula, una metáfora


Drácula, el verdadero señor de la noche

A la madrugada, en el parque Avellaneda

Niebla. Una niebla espesa por donde caminan seres que parecen llegados de allá lejos y hace mucho tiempo. La mirada esquiva, la espalda encorvada. El abrigo gris y la boina negra. Hablan con acentos extraños, en ruso, o tal vez alguna lengua de los países balcánicos. Deambulan como almas en pena. De repente uno se detiene y grita: "¡Inferno!", para luego seguir con su derrotero sin rumbo.

De lejos, se oye el aullido de un perro, y un poco más acá, aguarda un hombre con una valija. Son las cuatro de la mañana, y en la esquina de Lacarra y Directorio, está a punto de comenzar Drácula, una metáfora, la versión del mítico vampiro de Bram Stoker que el grupo de teatro callejero La Runfla acaba de estrenar a cielo abierto, en el parque Avellaneda, con más de 400 espectadores. La atractiva puesta es el primer eslabón en una serie de espectáculos con los que el grupo abre los festejos por sus 20 años de trabajo.

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Drácula, una metáfora: este domingo, a las 4 am; a partir de abril, sábados, a las 20. Parque Avellaneda (Directorio y Lacarra). A la gorra.

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