Diva

Diva
María Laura Calí conduce al espectador por la risa, la locura y la ternura
En un tiempo impreciso, con algunos escasos datos provistos por un vestuario no contemporáneo, Diva nos encierra en un camarín de algún teatro independiente para asistir a un enigmático reencuentro en el que una actriz volverá a verse con un hombre silente. En un principio no se sabe bien por qué él no habla hasta que lentamente la información va siendo dosificada y uno puede armar, parcialmente, el rompecabezas que propone Suárez.
Si bien el texto padece de una fuerte previsibilidad y la dirección de Néstor Caniglia es, por momentos, errática, el acento está puesto en el trabajo de la actriz, María Laura Calí, quien transita por prácticamente todos los estados por los que uno imagina que un actor puede transitar. La risa, la locura, la ternura, el amor, entre otros, son los estadios por los que esta mujer se mueve. Y Calí lo hace con solvencia. Su compañero, obligado a un permanente silencio, acompaña correctamente las escenas, teniendo en cuenta que está profundamente limitado en su expresión.
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Sala: Centro Cultural de la Cooperación / Funciones: viernes, a las 23.30, y sábados, a las 22.30
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