Martín Bossi: M, el Impostor
El extraño caso Martín Bossi
Tras su salto a la notoriedad por su trabajo en ShowMatch, el actor convoca a un millar de personas por función. “Pero yo no vengo de la televisión”, aclara. “Simplemente la utilicé como lo que es, un medio de comunicación.”
“No armé este show porque la haya pegado en la televisión. Si eso no hubiera pasado, igual estaría actuando en cualquier sucucho, como lo hice tantas veces”, provoca Martín Bossi mientras engulle la porción de bizcochuelo que acompaña a su cortado. El hombre está reventando boleterías con M, el Impostor; y en un rato mil personas presenciarán el espectáculo que ofrece en el Teatro Auditorium. Extraño caso, el de Bossi: algunos van a verlo porque lo conocen por sus apariciones en el programa de Marcelo Tinelli, y por la misma razón hay otros que lo evitan. Sin embargo, basta verlo con sus máscaras en acción para comprobar que todavía quedan espacios para aquellos que quieren crecer por prepotencia de trabajo.
Bossi saltó a la fama en 2009, cuando satirizó a Cristina Fernández en ShowMatch. Pero no se quedó en eso. Hoy materializa con ironía y detalles a Freddie Mercury, Charly García, Joaquín Sabina, Mauricio Macri y otras figuras que entretienen a familias enteras. “Y ojo que yo no ‘imito’ en el sentido clásico. Porque una cosa es imitar y otra cosa es ser. ‘Ser o no ser, ésa es la cuestión’, decía el maestro, ¿no? Bueno, yo trato de ‘ser’ por un instante lo que estoy representando”, especifica. De la parafernalia al despojo escénico y del rock and roll a los silencios expresivos, las celebridades se van turnando para ocupar su flacucha humanidad. Al final, aparece un mensaje de agradecimiento: “A todos los artistas que prestan el alma para que podamos celebrar la vida”.
¿El secreto del hechizo? Bossi pone en su mira a los individuos que quiere recrear y los deconstruye puntillosamente. “Lo primero es observar a tu objetivo. Mucho video, mucho mirar. Desglosás su voz y sus gestos. Una vez que ya tenés eso, avanzás por lo de adentro. Si lo conseguiste, vas a completar tu interpretación de lo que es ese tipo”, apunta.
–¿Cuánto tiempo le lleva ese proceso?
–No hay plazos. Mire, hace dos años que me paso diariamente dos horas imitando a Michael Jackson. Cuando lo vea –todavía no lo estoy mostrando–, va a decir “este idiota está reenfermo” ¿Sabe la cantidad de horas-Calamaro que tengo yo? (Suspira). ¿La cantidad de horas-Páez? Ya ni quiero ponerme a pensar.
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