Jesucristo
Jesucristo
Sensible trabajo actoral a partir de un valioso texto dramatúrgico
MAR DEL PLATA.- Jesús, en primera persona; en primerísimo primer plano. A partir de varios relatos bíblicos del Antiguo Testamento, el dramaturgo Mariano Moro recreó la historia de Cristo. A partir de allí, y también con su dirección, el actor Mariano Mazzei se zambulló en ella, la palpitó y la hizo propia; si no, no se explica la emocionante entrega que este actor pone en juego para interpretar su rol.
Los bellísimos textos de Moro -que se concentran en distintos segmentos de la historia del pueblo judío y en algunos de sus personajes más relevantes- salen con pasmosa naturalidad de la boca de ese Jesús que compone Mazzei. No hay pomposidad; no hay recitados ampulosos, sino que hay palabras de amor que se hilvanan en relatos conmovedores, y Mazzei los entrega llanamente, hasta con alguna cuota de humor.
Este talentoso actor no tiene mucho más que los poéticos textos de Moro y un banco de carpintero en el que va, lentamente, cepillando los maderos que formarán parte de la cruz que lo espera al final. Mazzei entrega la historia de un hombre con destino de sacrificio, frente al que, por momentos, se enfurece. Miles de tonalidades, matices, de expresiones tremendamente orgánicas, sentidas y creíbles tiene su trabajo, lo que lleva al espectador por esas emociones compartidas. Y todo, más allá de las posibles creencias (o no creencias) religiosas del público. Básicamente, porque ese Jesucristo que está en escena cuenta su propia historia, la de un hombre bienintencionado al que le duele profundamente el dolor del otro. Este cuento llega de una manera tan humana, tan cercana, tan entrañable que es fácil conmoverse aun olvidándose de quién se trata.
Más en La Nación
Sala: La Bancaria (Mar del Plata). Funciones: jueves, a las 23; viernes y domingo, a las 21.
Comentarios