Gonzalo Demaría

Hombre de extremos
Alguna vez ejerció el periodismo. Por eso, el dramaturgo Gonzalo Demaría se anima a interrogarse a sí mismo. Y, de paso, se saca una foto
En una pausa en su trabajo creativo -su obra La Anticrista y las langostas contra los vírgenes encratitas estuvo en cartel hasta noviembre, adaptó el libro del musical Chicago al castellano y sacó hace no mucho la novela Las Pochoeaters -, Gonzalo Demaría se hace tiempo para desdoblarse y hacerse preguntas de lo más variadas. Y recorre desde sus creencias, sus antepasados antagónicos hasta sus lecturas eclécticas.
¿Qué me preguntaría si pudiera desdoblarme de verdad? (De paso: mis amigos dicen que pronuncio verdadd; así, reforzando la d final, lo que no sé si es virtudd o discapacidadd.)
Hablar del sentido de la vida, en mayúsculas, suena tan pedante como pronunciar exageradamente la d final de verdad. Si dejo el esoterismo de lado, diría que el sentido de la vida es, como leí alguna vez, morder un durazno bajo el sol. No voy a chequear la cita, pero creo que es de El péndulo de Foucault, de Umberto Eco.
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