Rudy: Rudy... parcialmente descremado

Nota del 23 de diciembre
“El monólogo tiene intimidad”
Con Rudy... parcialmente descremado, el humorista se consolida en su faceta de showman: le encuentra la risa a la tecnología, la pareja, el psicoanálisis y la dieta con la que cambió su figura: “La hice para divorciarme de la panza”.
No pasaron cinco minutos de entrevista y Rudy ya tiró un chiste. Vendrán uno tras otro: cortitos, efectivos, rápidos, muy al estilo Woody Allen. “One liners”, define técnicamente él. Son la reconfirmación del humorista devenido en comediante, profesión que Rudy ya puede incorporar sin culpa a los formularios por la batería de espectáculos que viene realizando desde hace ocho años. Aun así, está más acostumbrado a las risas de lectores anónimos, por eso destaca el “carácter emotivo” de estar sobre un escenario. Hoy a las 21.30 volverá a mostrar su faceta de showman con Rudy... parcialmente descremado en Café Montserrat (San José 524), y en enero lo hará en The Cavern. Claro que no podría faltar un one liner para ilustrar de qué la va este espectáculo: “Yo me sentía bien y una vez me picó un mosquito y se murió de diabetes”. En él, Rudy se propone hablar de cambios, desde tópicos diversos: la tecnología, la pareja, el psicoanálisis y la dieta estricta que le permitió bajar de peso.
El Marcelo Rudaeff –tal su verdadero nombre– que en la infancia tenía 20 kilos de más parece haber quedado atrás. “Hice dieta y gimnasia para divorciarme de la panza”, cuenta. “No me gusta el deporte. Por eso hago bicicleta fija todos los días, con series ‘pedaleras’. Así vi las cuatro temporadas de Mad Men.” Aclara Rudy que no se inspiró en eso, pero que fue lo que le hizo encontrar un rumbo a un pilón de escritos que acumulaba desde que estaba en cartelera con otro unipersonal, Rudy for vicepresident, en 2008. Algunos chistes fueron incorporados a ese show y otros a Arrobaleros, el espectáculo de tango y humor que montó junto con la cantante Silvana Gregori. El resto lo estrenará hoy. Como hilo conductor está la idea de que “todo cambia”. Rudy se explaya: “Cuando era chico la gente se conocía en un baile, en una fiesta, en la facultad, en el cine. Ahora se conoce en la sala de chat. Y el ‘conoce’ lo pondría entre signos de pregunta, porque estás hablando con alguien que no sabe quién sos y vos no sabés quién es, en un lugar que no existe”.
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