Estado de ira


Un ensayo teatral que conduce al ahogo

Con una dirección dinámica y potentes actuaciones, la obra de Ciro Zorzoli retrata la soledad del actor mediante una historia donde un grupo de empleados instruyen a intérpretes de remplazo para las obras que están en cartel.

No importa que funcione todo el sistema de ventilación del Teatro Sarmiento: cuando el espectador se dispone a ver el personaje que la actriz Paola Barrientos interpreta en Estado de ira será inevitable que sienta calor. Un calor que se traduce en sofocones y opresión. Aparece la protagonista, acorralada contra una pared con tres hombres que le dan indicaciones a los gritos. Ella usa un vestido de gamuza color mostaza y un cuello de tortuga que le llega hasta el mentón. La escena se pone tensa y ofrece la sensación de que esa persona, en esta sala, ya no puede respirar.
Lo maravilloso de la puesta de Ciro Zorzoli es que para transmitir este estado de dominación no necesita hablar de una traición o de la venganza, tampoco retrata una revuelta popular, la historia de un justiciero o un crimen impune. Para este director, el ahogo se puede representar en lo que sería un típico ensayo de una obra de teatro. Así, el público vive la experiencia de ponerse en el lugar del actor, de entender lo que significa aquella entrega que deben realizar los intérpretes, de ofrecer sus propios cuerpos y mentes a un conflicto que no les pertenece, pero que en algún momento ese drama logra apropiarse de las personas, en medio de tanta representación.

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