Cuando Harry conoció a Sally
Buen gusto en una apuesta de verano
Crítica “Cuando Harry conoció a Sally”. Se lucen Araceli González y Raúl Taibo.
En estos tiempos que nos tocan vivir, dominados por la inmediatez en las relaciones y el individualismo como único estandarte, resulta difícil crear y sostener una pareja estable, cualquiera sea el sexo, la religión o la sociedad de la que hablemos. Quizás la razón radica en que durante la convivencia nos empeñamos en borrar las diferencias y los criterios propios de cada persona en pos de una única e idílica visión del amor. Tarea imposible y vana, después de todo, ya lo dice el refrán, “a cada roto su descosido”.
De esto y mucho más, habla Cuando Harry conoció a Sally , el eficaz guión de Nora Ephron, actualmente reconocida también como una exitosa directora de cine norteamericana. Lo escribió para la genial película homónima, dirigida por Rob Reiner, protagonizada por los impagables Meg Ryan y Billy Crystal, trabajo que le valió una merecida nominación al Oscar. De hecho, el film de finales de los ’80 aún es uno de los mejores en su género, en gran parte gracias a sus diálogos inteligentes y brillantes, que destilan una aguda observación sobre el comportamiento humano cuando es apresado por el afecto y sus indescifrables vericuetos.
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