Luciano Suardi y Silvia Baylé: Cómo estar juntos

Exorcismo de víctimas y victimarios
El director y la actriz explican el sentido de la obra de Diego Manso, que propone una reflexión sobre el modo de vivir en comunidad o en familia con el marco de un país que ha sido acechado por las antinomias. “Esta pieza es como un entretejido, un patchwork”, señala Baylé.
Escrita por Diego Manso y dirigida por Luciano Suardi, Cómo estar juntos es una pieza pródiga en sucesos de todo tipo. Una madre y una hija que han vuelto al barrio desde el exilio comparten sus días con la vecina que las conoce desde siempre. En el medio, se revive la pasión compartida por el mismo hombre y el secreto de cómo fueron borradas evidencias políticamente comprometedoras para todos. Pero esta pieza atípica que se presenta en El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960) ofrece mucho más: la hija es visiblemente retardada, la madre se está muriendo de cáncer, y en medio de ese clima surge un plan de casamiento de la muchacha con el lelo del barrio, tras lo cual ocurre una violación, enfrentamientos familiares y un asesinato. El telón de fondo de todas las situaciones que se plantean son los años del Proceso, pero 30 años más tarde, los que otrora fueron militantes no aparecen como héroes sino entreverados en situaciones tragicómicas. Hay, sin embargo, cuestiones que aluden a la dimensión simbólica de ciertos personajes: una enfermedad crónica y mortal tiene en jaque a la que pudo sobrevivir a la represión, en tanto que los representantes de la generación que le sigue son un par de retardados que no pueden hacerse cargo de sus vidas. En disímiles registros actorales se lucen todos los intérpretes: Marta Lubos, Silvia Baylé, Maria Inés Sancerni, Maitina De Marco, Iván Moschner y Julian Villar.
Esta es la tercera obra de Manso dirigida por Suardi: unos años atrás el director le había encargado al mismo autor los textos de Quiero estar sola y Jalei (una estrenada en el marco del Proyecto Efemérides; la otra, en el ciclo Inversión de la Carga de la Prueba). Pero en esta oportunidad, fue el mismo Manso el que le acercó su pieza al director para que concretase su puesta. A Suardi no le costó reunir al elenco, ya que tenía muy claro el carácter de lo que debía narrar en escena: “Nunca sé cómo deben ser los personajes antes de comenzar a ensayar, pero lo que sí tengo en cuenta son las situaciones que tengo que contar”, asegura el director en una entrevista con Página/12, junto a Baylé, uno de los puntales de su puesta. Suardi también es actor (actualmente integra el elenco de Todos los grandes gobiernos han evitado el teatro íntimo, de Daniel Veronese) y once años atrás coincidió con Baylé en el reparto de la puesta de Galileo Galilei, de Bertolt Brecht, que Rubén Szuchmacher había estrenado en el Teatro San Martín. Años después también fueron madre e hijo en La cruz del sur, film de Pablo Reyero.
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Comentarios
Hay productores que viven de vender basura sin costo, que no alimenta pero si engorda.En el caso de Silvia Bayle los europeos se sorprenden cuando se enteran que es Argentina(¿pero como ..Argentina si alli no hay otra cosa que no sea"el gordito Fort y las junta ramas de Tinelli).
Sinembargo si, existe la calidad actoral, basta ver un trabajo de Silvia Baylé para volver a creer en el medio.
Si bien hay gente que fomenta el deterioro del paladar nacional, hay antidotos como esta extraordinaria actriz que hace remitir cualquier "paquete" de los que nos quiere endosar el loby de los "vendimerdi".
Silvia Baylé, es una excepcion a la regla, es la prueba de calida que existe,es la muestra del camino a seguir.
Sin estruendos ,hoy por hoy, al elegir una actriz que esté al nivel internacional requerido, solo aparecen unos pocos, entre los cuales destaca Silvia Baylé
ALDO BARBO, un servidor